ANTECEDENTES
En 1972,
se hizo un planteamiento de la función de los museos comunitarios en una mesa
de organización por la UNESCO, donde se propuso la creación de un “museo
integral”, en consecuencia, el Instituto Nacional de Antropología e Historia, desarrollo varias iniciativas.
1. La ceración de Museos Escolares, con el objetivo de
estimular la participación de los niños en todas las fases de la creación del
museo.
2. La generación de museos locales, para custodiar el
patrimonio y expresar la creatividad de cada pueblo.
3. El proyecto experimental
denominado “Casa del Museo”, cuyo
propósito era la participación de los habitantes de colonias populares del
Distrito Federal.
A partir de los años setenta del siglo pasado, se
impulsó la creación de Museos Comunitarios en nuestro país, para responder a
iniciativas de participación de los lugareños a través de actividades de
carácter cultural. Ahora implícitas en el quehacer de estos museos vivos.
Esta variedad de experiencias es posible porque el
museo participativo atiende a la preocupación de las comunidades rurales y
urbanas, indígenas y mestizas de México en torno a su patrimonio cultural y
natural. Les ofrece una oportunidad para reconocerse en su historia y en su
entorno natural, para descubrir y afirmar sus valores, investigar, resguardar, y
disfrutar del patrimonio que heredaron. Les permite explorar dimensiones tan
diversas como sus recursos naturales, sus monumentos históricos, su tradición
oral; también estimula la generación de proyectos de desarrollo basado en un
aprovechamiento adecuado para su propio patrimonio, y propicia la creación de
un terreno común en el que pueda encontrarse y apoyarse las comunidades que comparten este interés.
Los museos comunitarios pueden ser excelente punto
de partida para impulsar y dar continuidad a proyectos de desarrollo cultural.
La experiencia de su creación proporciona un estimulo profundo a la
participación comunitaria y al reconocimiento del valor de la cultura propia; su existencia física
ofrece un espacio de reunión y de referencia de lo cultural; sus responsables
se constituyen en agentes naturales para
llevarlos a cabo; pueden ser autofinanciables y generadores de proyectos de
desarrollo comunitario; y crean las condiciones para vincular una red de
comunidades a través del intercambio cultural, proyectos colectivos y el
desarrollo de gestiones.
Se creó el Programa Nacional de Museos Comunitarios y ecomuseos que creo
una rica experiencia en museología alternativa que se generó en México.
Fue hasta el año 2000 cuando esta iniciativa
desaparece y se crea la
Unión Nacional de Museos Comunitarios y Ecomuseos
de México, A.C.