domingo, 18 de junio de 2017

DON LUIS M. SOTO MONTES
UN MUSICO INTERNACIONA L
VALPARAISENCE.

Todo sucedió en la calle de Santa Ana del Mineral de Fresnillo, cuando realizábamos con mi familia  esos viajes maratónicos ya sea del Estado de Hidalgo a Fresnillo o de Chiapa, en esas largas vacaciones llegábamos a la casa de los abuelos y como buenos exploradores escudriñábamos la pequeña casa, 
Nos encontramos el cofre de  tesoro, una gran caja de madera que tenía algunas descripciones en otro idioma (era ingle y la descripción  USA mail), al abrirla cual sería nuestra sorpresa ( nuestra porque tenía de cómplices mis hermanos), pero que fue lo que encontramos, encontramos unos papeles con unos signos y símbolos misteriosos ( partituras ) no se trata del argumento cinematográfico de alguna película de ficción americana como las de Harry Potter, o la de tesoro nacional por decir algunas) también nos encontramos revistas que por cierto fue nuestro primer contacto con Nacional Geográfica, una vara muy fina artísticamente labrada y en la punta un tipo de casquillo dorado ( era una batuta) varias varillas entrelazadas ( tripies para colocar las partituras), en los papeles con signos raro había descripciones como Vals sobre las olas, Vesubio azul, y una palabreja que nos causaba risa, fox trox.
El tiempo paso irremediablemente, los abuelos murieron, mi madre ordeno mudanza solo los avíos  de la familia, nada más, la tía Irene insistía en llevarnos los vetustos muebles tejidos de bejuco, algunos otros de estilo porfirista,    la antigua maquina Singer de principios del siglo XX, y los famosos cajones que pertenecieron al enigmático tío Luis.
Nosotros pubertos obedientes solo nos llevamos o que estrictamente mi madre, había indicado, cabe
mencionar que en esa maravillosa caja se quedaron unos albunes de fotografías en donde había fotos  de bandas musicales, de damas con vestidos y gorros raros, caballeros en traje con bombín en la cabeza y bastón en la mano, Además uno carro muy cachetones y muy nalgones, una fotografía que me impacto un señor moreno con abundante bigote,  vestido de un traje impecablemente blanco (Las fotografías eran en blanco y negro) con un gorro  tipo militar y sorpresa la vara bien labrada con el casquillo dorado empuñada en su mano derecha como haciendo letras en el aire, si era mi tío Luis, el famoso de la familia, el que una vez fue vicecónsul y fundador de la banda de música de San Bernardino California.


Y si empieza la historia de este personaje
Verónica Dávila en  su libro “El Jubiloso estruendo” Historia de la banda de Fresnillo. Hace una reminiscencia de él.


Luis M (Manuel) Soto Montes.
Nació en el valle así es como coloquialmente se le conoce a Valparaíso, Sus padres don Nicolás Soto y Severa Montes llego la revolución cuenta mi madre que le conto su padre que los revolucionarios llegaron haciendo tropelías, llevándose a las mujeres más hermosas, y las tenían que esconder en las partes más recónditas e inimaginables, los ceros siete 20s, los centenarios los escondían en medio de las anegas de maíz, los revolucionarios llegaban a pedir su cuota, litros o medidas de maíz, un cuarterón, un cuartillo, depende de a como se dejara el cliente.
Mis bisabuelos decidieron correrle a la bola y con ellos sus hijos Luis y mi abuelo Manuel con su esposa mi abuela Ma. Guadalupe Gutiérrez Sala (Pariente de Chon Salas lugarteniente de Epigmenio  Talamantes) decidieron inmigrar a Durango.


Los dos hermanos ya habían adquirido conocimientos de música en su entrañable valle, proporcionado por Don Miguel Trujillo, además tuvieron la fortuna de tener un oficio el de peluquero, instruido este por don Tranquilino Acosta, demás mi abuelo Manuel fue un diligente Zapatero.
Mi tío Luis emigro a los EUA a la ciudad de los rascacielos, Nueva York, ahí trabajo con varias bandas de renombre de aquella época, era un virtuoso tocaba con destreza varios instrumentos, aunque tenía preferencia por el violín y el trombón, trabajo un tiempo en el The National Broadcastingg System, viajó  a Filadelfia y se integró a la filarmónica de ese lugar. Después se trasladó a Nueva Orleans en donde es la capital del Bluss y el Jazz, a experimentar nuevas propuestas musicales. Y de ahí a california radico en Santa Mónica , Azuza  y los Ángeles, al final vivió un buen periodo en San Bernardino Cal. . Perteneció a una orquesta  llamada Felix the Cat Jazz Band . También trabajo con el Clarinetista Benny Goodman y el trompetistas Harry James ambos músicos muy famosos, no como músico de base sino como músico por contrato, >>cruentaban mis tíos y mi madre que trabajo como vicecónsul en San Bernardino California y en una de esas deportaciones masivas que suelen hacer los gringos  para sacar  nuestros paisanos de su país tuvo mi tío que acompañar a unos repatriados a Fresnillo y y se quedó ahí >>. Probablemente fue en esa época  fungió como director de la banda municipal de Fresnillo, Fue muy amigo de José Mojica, quien lo recomendó para trabajar en la ciudad de México. Como integrante de la orquesta que amenizó el evento de inauguración del Hotel Guardiola en México, tocó al lado del exitoso trombonista Ray Montoya, originario de Chihuahua. Mi tío Luis tenía una peluquería llamada el Riso de Oro en Fresnillo, cerca del Obelisco, en donde actualmente está ubicada en la papelería La carpeta, enfermo del hígado y murió en la ciudad de México.






Mi abuelo Manuel Soto Montes tocaba el barítono y la tuba, fue integrante de la banda de Fresnillo cuando su hermano Luis llevaba la batuta, fue juez del registro civil y encargado de panteón municipal “Santa Teresa”  fue miembro de la  banda muchos años cuando don Chema Venegas tomo la dirección de la banda en 1946. Este es un episodio de una historia familiar, mi historia.

HÉCTOR PASCUAL GOMEZ SOTO
CRONISTA MUNICIPAL DE JALPA.

PONENCIA DICTADA EN LA REUNION ESTATAL DE CRONOSTAS DEL MES DE JUNIO EN LA EX HACIENDA DE SAN MATEO VALPAISO ZAC. AYER 17 DE JUNIO DE 2017.

viernes, 2 de junio de 2017

Firma de Actas de Adhesión al imperio en varias partes del departamento de Zacatecas.
            (Cabe destacar que estas cartas de adhesión algunas fueron hechas a fuerza de represión y otras voluntariamente, Aunque algunos partidos o municipios que eran afines a las ideas conservadoras, en el caso de Jalpa quisiéramos pensar que dicha adhesión fue a la fuerza aunque sé a cuestionado mucho sobre el proceder ideológico de este pueblo mas adelante hablaremos de su participación en la Toma de Juchipila).
Jalpa 29 de mayo de 1864.

Subprefecto Municipal: Rafael Sandoval.
Juez Segundo de Paz:   Santos Rentería.
Regidor Primero:          Apolonio Ruelas.
Regidor Segundo:         Froilan Sandoval.
Regidor Tercero:           Julián García.
Regidor Cuarto:            Teodoro Gonzalez.
Sindico Procurador:      Nicanor Contreras.
Comandante:                 Tomás García.
Teniente:                       Miguel García.
Alférez:                         Trinidad García.
Empleado de Rentas:     Pedro R. Flores.
Cura Párroco:                José Maria Gonzalez.

Firmas:
Ignacio Casillas, Juan Romero, Antonio Gonzalez, Romualdo Sandoval, José Rito Casillas, Tranquilino Robles, Eulogio Viramontes, Guadalupe Gonzalez, Julián Gonzalez, Macedonio Llamas, Isidro Romero, Ignacio Rodríguez, Antonio García, Paulino Serrano, Crisanto Medina, Quirino Viramontes, Antonio Rentería, Plutarco Romero, Fermín Gonzalez, Saturnino Salazar, Anselmo Gonzalez, Lucas Gonzalez, Roberto Gonzalez, Marcelo Ordoríca, Pedro García, Refugio Valenzuela, Ambrosio Romero, Pascual Núñez, Miguel García, José María Aréchiga, Guadalupe Cortina, Martín Ríos, Máximo Pérez, Mauricio Tiscareño, Anacleto Gonzalez, Santiago Ordoríca, Marco Quezada, Santiago Magallanes, , Santiago Villarreal, Sebastián Pérez, Santos Lozano, Antonio Romero, Rafael Pérez, Macedonio Valenzuela, Juan García, Tiburcio Reyes, Enrique Iglesias, Feliciano Figueroa, Juan Mota, Mauricio Muñoz, Agustín, Serrano, Narciso Flores, Esteban Díaz de Sánchez, Néstor Flores, Juan Luevanos, Rufino Romero, Anastasio Duran, Ignacio Viramontes, Paulino Rodríguez, Tranquilino Salazar. Antonio V. Barajas, Pedro Pérez, Nicolás Benítez, Jesús B. Contreras, Lucas Mojarro, Fernando Flores, Lugardo Rodríguez, Dionisio Gutiérrez, Andrés Rentería, Juan Muro, Margarito Ortega, Luis Lozano, Prudencio Reyes, Rafael Sandoval, Severiano Álvarez, Prudencio  Medina, Lauro Flores, J. Miguel López de Nava, Oficial Escribano, Luciano Álvarez ( Continuación de Bosquejo Histórico por  Salvador Vidal pp. 431, 432.




Es preciso dar a conocer un hecho histórico que a causado algo de polémica en la historia de nuestra región es el caso de la participación de los Jalpenses en la Toma de Juchipila, algunos escritores nulifican su participación de este municipio, desconocemos su intención pero con el criterio de dar a conocer la verdad damos a conocer varias de las aportaciones históricas y crónicas de la época levantadas por el Prof. Arturo Reyes Viramontes y por ultimo una copia del Documento original en donde el Gobernador en Turno, Don Severo Cosió en donde da a conocer la cooperación de Jalpa en la Toma de Juchipila por las fuerzas conservadoras.

C). SITIO DE Juchipila

             “Desde que se consumó nuestra Independencia, México ha sufrido numerosas guerras intestinas y extranjeras; entre ellas la que más recordamos es la que sufrió nuestro país en uno de los periodos que gobernó S. A. S Antonio López de Santa Ana, porque en esa época México perdió más de la mitad de su Territorio.
            Nuestra historia siempre ha señalado como causa de estas guerras, los militares ambiciosos de poder, y el Clero reinante que en esa época era dueño de las tres cuartas partes de nuestro territorio y además controlaban la mayor parte de la economía.
            Se formaron hombres de ideas liberales, que desde luego se diera la tarea de cambiar este estado de cosas y dio principio una guerra sangrienta.
            Cuando los conservadores  se vieron en peligro de perder su poderío, pidieron ayuda extranjera  queriendo que se gobernara un Emperador Católico de Austria, apoyado por los franceses y por los traidores mexicanos.
            La lucha fue tremenda y destructora; pero al fin los liberales que luchaban por una causa justa y demostrando gran patriotismo, derrotaron a los franceses  en la ciudad de puebla el 5 de mayo de 1862.
            Las tropas francesas se fueron pero los mexicanos traidores quedaron y siguieron en lucha alentados por el clero, que se resistía a perder el poder  el control  del país.
En Zacatecas, siendo gobernador de nuestro estado el ameritado general J. Jesús Gonzalez Ortega, tiempo en que los liberales daban dura pelea contra los traidores, extendió un decreto en el que se aplicaba la pena de muerte a los sacerdotes que se negaran a confesar y auxiliar a liberales en agonía,, partidarios de las leyes de Reformas del 57, Muchos sacerdotes temerosos, tuvieron que abandonar el estado.
            Gonzalez Ortega tuvo la necesidad de dejar el Gobierno, para ir a combatir a los traidores, dejando en su lugar al ameritado Zacatecano Severo Cosío, quien desde luego demostró una gran actividad contra los grupos conservadores que operaban en el Estado.
            En los estados de Jalisco y Zacatecas merodeaban grupos numerosos de traidores comandados por los cabecillas Jesús Ramírez (a) Bueyes Pintos, Antonio Aedo (a) Cara de Saca, Manuel Santillán y otros.
Este grupo de traidores tenía la intención de apoderarse de la capital del estado y escogieron como camino más fácil el Cañón de Juchipila, para lo cual tenia que apoderarse de la plaza de Juchipila.
            Al tener conocimiento los defensores de esta plaza se dio aviso a las Autoridades de Zacatecas y se pidió auxilio a los pueblos de Tlaltenango, Huanusco, Jalpa, Villa del Refugio y Colotlan, en ese entonces Coronel J. Trinidad García de la Cadena, comandante de los jefes de plaza, debido a su candidatura para Diputado del Congreso  de la Unión se ausentó y dejó como jefe a Juan F. Sandoval (a) Chancla Loca.
Cabe destacar que algunos escritores regionales como el Sr. Manuel Meza Zarza originario de Juchipila en descripción del Sitio de Juchipila, desconoce la intervención del pueblo de Jalpa, en un documento del archivo Histórico de Zacatecas se encuentra plasmado por el Gobernador de aquella el señor Severo Cosío reconoce la participación de este municipio el este hecho heroico he aquí la descripción y un facsímil de este documento.

Severo Cosío,

Gobernador constitucional interino del Estado Libre y soberano de Zacatecas, á sus habitantes, sabed:

Que impuesto de eficaz cooperación que tuvieron diversos pueblos en la defensa de Juchipila, y siendo un deber del Gobierno, tributar a todos de una manera igual, el homenaje del reconocimiento público, a que se hicieron acreedores, perpetuando la memoria de tan honroso y noble comportamiento, que debe servir de ejemplo a todos los habitantes del Estado, en uso de las facultades con que se halla investido, decreta:
1º Han merecido bien del Estado, los pueblos de Huanusco, Colotlan, Villa del Refugio y Jalpa, por su cooperación en la Heroica defensa de Juchipila, contra las numerosas partidas vandálicas, que pusieron sitio esta población, desde el 25 de Noviembre al 2 de diciembre de 1862.
2º Para perpetuar el recuerdo de una conducta tan valerosa y patriótica, se colocaran ejemplares de este decreto, en el salón de Gobierno y en el de las asambleas municipales de cada uno de los referidos pueblos, á las que se les mandarán por el propio Gobierno, en cuadros construidos  á propósito por cuenta del Estado.

Y para que llegue á noticias de todos, y se le dé el debido cumplimiento, mando se publique por bando de esta capital. Demás ciudades, villas y lugares del Estado.  Salón del despacho del Gobierno del Estado libre de Zacatecas, diciembre 12 de 1862

Severo Cosío.

                                                                                      Sotero de la Torre.   

     


( FOTOGRAFIA DE LA FOTOTECA NACIONAL FONDO JALPA) 
En 1867 en e sur del estado las gavillas de bandoleros  no dejaban de amagar a la población y los caminos eran intransitables por los robos y muertes que hacían, con este motivo, el 28 del mes de mayo de 1859, el gobierno  ordeno al comandante de las fuerzas de Tlaltenango, ayudar al señor Lic. Trinidad García de la Cadena, jefe político de Juchipila a la pacificación de Jalpa y Tabasco.

a). La toma de Jalpa por fuerzas Francesas.

            “Un comando de fuerzas francesas de infantería como de 300 hombres guiados por mexicanos traidores ocupó la Plaza de Jalpa, Zac. En son de invasión extranjera con miras de conquistar nuestro territorio nacional  y someterlo al dominio francés.
            Los soldados o suabos del ejercito francés, ostentaban el nombre de Cazadores de África, usando rifles largos con bayonetas, vestían uniformes azules con franjas rojas  en el pantalón que les llegaba debajo de las rodillas, medias y boinas rojas y unas zapatillas por calzado, los oficiales y jefes, uniformes más elegantes, adornados con galones  según el grado militar, provisto de pistola y espada y trayendo para su servicio corpulentos caballos normandos.
            Por estas ves los vecinos se concretaron a observar a los soldados franceses acuartelados, para darse mas facilidades a su avituallamiento, salían a robar los gatos gordos de los comercios, y los puercos flacos de las casas, los que comían adobados al horno con pan elaborado por ellos mismos, escaso de recaudo, costumbre usada por los normandos.
            El pueblo Jalpense no opuso ninguna resistencia al invasor; en primer lugar estaban inermes, no tenían soldados para su defensa, considerando también que la topografía del poblado era poco favorable para los defensores; en segundo lugar estaba completamente decaído él animo, máxime  que los habitantes estaban amedrentados por tantas revoluciones.
            Por ese tiempo el lic. y General. , J  Trinidad García de Cadena Jefe de las Fuerzas del  Partido Liberal  en el Estado de Zacatecas, recorría con frecuencia esta región del Cañón de Juchipila haciendo una persecución tenaz a franceses y traidores sin tregua ni descanso, por cuya razón tropas del partido contrario a diario venían amenazados  y no eran dueños mas que del territorio que ellos pisaban.
            Cuando García de la Cadena tuvo conocimiento de que a Jalpa había llegado una fuerza enemiga como de 300 hombres (100) al mando del capitán francés Francisco Collantes, hombre valiente y militar de carrera, se dirigió a esta población para tomarla a sangres y fuego llevando a su mando un cuerpo irregular como de 400 hombres, poniendo sitio inmediatamente a este pueblo, tomando las posesiones mas adecuadas de las afueras del poblado.
            El tiroteo dio principio al amanecer, no antes sin haber  pedido la desocupación de la plaza, cosa que fue negada.
            El capitán Collantes sé afortino de la torre de la Parroquia con una parte de su gente, otros se parapetaron en las azoteas de las casas más cercanas.
            Se debe hacer mención de que el Capitán Collantes venía acompañado de unos cuantos traidores partidarios de la mala causa, nativos de este pueblo para mayor vergüenza figurando  entre ellos Lugardo de Robles cazador de fama, que viendo a García de la Cadena dando blanco al caballo  recorriendo las filas para dar ordenes, como a doscientos metros de distancia, le disparó un tiro que le soslayó una pierna y le mato al caballo; otro tiro certero mató al soldado que tocaba el clarín de ordenes, junto a García de la Cadena, entrando el proyectil por el pabellón de la corneta y pasando por la boca del soldado dándole muerte instantánea.
            Los franceses bien afortinados de la torre, hacían un fuego tremendo confiando en las balas de los liberales, no los alcanzarían debido a los sólidos fortines de que disponían.
            Collantes y sus soldados hacían un fuego nutrido y desesperante que dificultaban a los liberales el avance, dando por resultado, que García de la Cadena diera orden de tomar por asalto las posesiones de los franceses.
            El capitán Collantes, viendo que la resistencia era inútil por agotárseles el parque  y los alimentos, toco a parlamento, con el objeto de entrevistarse personalmente con García de la Cadena  para convenir en la rendición de la plaza; pero su pensamiento era que si García de la Cadena  se presentaba, tenía la oportunidad de asesinarlo a traición, ya que en el campo de la lucha, le era imposible.
            El General García de la Cadena hizo saber el mensaje de Collantes a sus soldados, quienes le aconsejaron que no lo hicieran, temiendo que los franceses  cometieran una vil traición y en su  lugar, se ofreció para acudir a la cita, el Capitán Eduardo Ruiz (nativo de Huanusco) tomando en cuenta que usaba barba y tenía  un parecido a García de la Cadena.
            Y así lo hizo el Capitán Ruiz quien se presentó ante Collantes  en el Atrio de la Parroquia, quien al verlo y pensando que era García de la Cadena, le disparó a quemarropa, dándole muerte en el acto.
            García de la Cadena viendo la felonía de del Jefe Francés, ordenó al asalto final y el jefe de Collantes viéndose perdido, salió de su fortín para refugiarse en otro lugar y caminando por la azotea de la Parroquia  y queriendo bajar a la casa continua resbalo y cayo fracturándose una pierna y viéndose imposibilitado para huir, opto por suicidarse con su propia pistola; pero antes de hacerlo los liberales  lo llevaron a la presencia de García de la Cadena, quien decidió llevarlo prisionero a la Capital del Estado. En el camino trato de nuevo de escapar.
            El general García de la Cadena preguntó a Collantes; “¿ Qué hubieras hecho conmigo si me hubiera tomado prisionero?  A lo que Collantes respondió “Te hubiera colgado”. Pues así vas a morir, ordeno a sus soldados que fuera fusilado y colgado, mientras se le daba sepultura”. (Datos proporcionados al Profr. Arturo Reyes Viramontes por el Sr. Justino Romero (Finado) en enero de 1962. 2ª parte JALPA 1980 por el Profr. Arturo Reyes Viramontes mecanografiado trabajo inédito.)
Este mismo hecho esta escrito en las memorias del Sr. Gobernador de aquel entonces.
1865: el guerrero Higinio Macias, se indulto en Pinos Zac. Con 14 hombres y, paso a Aguascalientes y de ahí a Jalpa en sus cercanías reunió a varias gentes, entro a la población donde sorprendió a una pequeña fuerza traidora  y habiendo hecho prisionero al subprefecto Don Trinidad Aguayo, lo mando fucilar al acto, el Gral. Bazaine impuso a este vecindario una multa de trescientos cincuenta y ocho pesos por haber permitido ese fusilamiento.
            La prefectura superior propuso al Archiduque la siguiente división territorial del departamento de Zacatecas, quedando Villanueva como siempre, siendo distrito de esa cabecera  y las municipalidades de Jalpa y Villa del Refugio en la parte que por la ley  territorial debe quedar en Zacatecas, pues las otras corresponden a Aguascalientes, demarcara que Huanusco y 28 rancherías con una población de 4950 Habitantes, que antes formaba parte del municipio de villa del Refugio, se agregaran a la de Juanacatic (Hoy Joaquín Amaro) a donde también tocan los barrios de arriba y de abajo con 400 habitantes. Respecto a Jalpa la parte del territorio que queda al oeste  con 7.000 habitantes.
  
1866 : El de este mes de enero a las diez de la mañana una fuerza correspondiente a las del señor Trinidad García de la Cadena ocupo a Jalpa, y habiendo sido derrotados los defensores de la  Plaza, Capitán D. Francisco Collantes, el subteniente Pablo Viera, fueron fusilados en el mes de mayo de este año (fecha que no corresponde a lo que señala en su relato el Sr. D. Justino Romero).

            El Archiduque condecoró al Alférez de Guardia Rural. D. Juan Martínez, con un Diploma y la Cruz de Orden de los Caballeros de Guadalupe por haberse encontrado en esa acción.
(FOTOGRAFIA DE LA FOTOTECA NACIONAL FONDO JALPA)

jueves, 18 de mayo de 2017

MUSEOS COMUNITARIO DE ZACATECAS

1. MUSEO COMUNITARIO DE VALPARAISO.
2. MUSEO COMUNITARIO DE ARTE E HISTORIA DE JEREZ.
3. MUSEO COMUNITARIO “JUAN JOSE RIOS” DE JUAN ALDAMA.
4.MUSEO MUNICIPAL- COMUNITARIO  DE “IV CENTENARIO “
   PINOS ZAC.
5. MUSEO COMUNITARIO “PROFR. ARTURO REYES VIRAMONTES” JALPA.
6. MUSEO COMUNITARIO DE ZOQUITE, GPE.
7. MUSEO COMUNITARIO DE LA MONTEZA VILLA HGO.
9. MUSEO COMUNITARIO “BUENAVISTA” OJOCALIENTE.
10. MUSEO COMUNITARIO “TEPETZIL” TEPECHITLÁN .
11. MUSEO COMUNITARIO DE CAÑITAS DE FELIPE PESCADOR ( FERROCARRILERO)
12.Museo comunitario “El Remolino” Comunidad de el Remolino Juchipila.
Museo Comunitario “Tlaltempa” Tlaltenango Zacatecas.
13. Museo Comunitario "Juan Jose Rios" Juan Aldama.
14.Museo comunitario “El Remolino” Comunidad de el Remolino Juchipila.
15. Museo Comunitario “Los Cardos” Susticacán.
16.GALERIA DE ARTE SACRO DE OJOCALIENTE
17.Museo Comunitario de la Irrigación Loreto .
18. Museo Comunitario de la Comunidad de el Sitio, Pinos. 
19.Museo comunitario “Nuevo Tampico” Mazapil.
20. Museo municipal “Villa de Llerena” de Sombrerete .
21.Museo Municipal “Casa del Márquez de Aguayo” Mazapil.
22.Museo municipal “ El Niño Minero” Vetagrande.
23. Museo Municipal “ Ismael Girón Guardado” de Panuco Zacatecas
24. Museo Regional de Chalchihuites. 
25. Museo parroquial Mártires” 
Teúl de Glez, Ortega.
26. Museo de Minería “Napoleón Garza Sada” Fresnillo
27. MUSEOS DEL AGORA FRESNILLO ZACATECAS.
28. CASA MUSEO DE NOCHISTLAN .
29. Museo Comunitario Profr. Luciano Vela Gálvez” Joaquín Amaro
30.Museo Comunitario “Hermanos Guzmán Aguilera”. Miguel Auza.
31. Museo Comunitario “Real de Palmillas” Ojocaliente.
32. Museo Comunitario “Las Lajas” Ojocaliente.
33. Museo del Archivo Histórico Municipal de Rio Grande. 
34. Museo “Casa Carranza” Juchipila.
35. MUSEO INDIGENA HISTORICO ( 1997- 2016) TENANGUILLO TABASCO.
36. MUSEO COMUNITARIO “EL HUILANCHE” DE HUANUSCO. 
37.  Museo Comunitario de La Luz Huanusco.
38. Museo Comunitario “La Mosisma de Bracho” Zacatecas.
39. Museo Comunitario de Trancoso. 
40. Museo Taller de cerámica Caxcana de Nochistlán Zacatecas.
41.  Museo de Santa Elena.
42.Museo de Villa Hidalgo. 
43. Museo de Toyahua, Nochistlán.
44. Museo Histórico y Religioso, Hacienda de Agostadero, Villa García.
45. Museo Comunitario San Pablo, Monte Escobedo. 
46. Museo Comunitario de Arte e Historia de la Ermita de Guadalupe Jerez. 

miércoles, 29 de marzo de 2017

Historia del  Santuario.
En  época prehispánica, dice que  los caxcanes tenían ahí un adoratorio y al cerro le llamaban “Cuauhitepetl ” que quiere decir (nido de águilas ). En la época del encuentro se le conoció con el nombre del”cerro de la cruz” por el pacto que hubo entre los españoles y los naturales, hasta la época colonial, también fue conocido con el nombre de” cerro de la cantera ” en el cual se extraía cantera para construir sus casas y sus calles.
No debemos pasar por alto el pequeño templo levantado en la cima del cerro llamado “El Santuario” y que se encuentra al oriente de la población y en lo que es parte de la sierra de Tlachichila. Fue edificado por el Sr. Cura Don Ramón  G. de la Isla Sánchez , quien recibió el curato de Jalpa el 31 de diciembre d 1890 se hizo cargo de este curato quien proyecto la construcción de una capilla o más bien de una mediana basílica dedicada a la virgen de Guadalupe lo cual se escogió una meseta del cerro que está al frente al pueblo al oriente de este, El Cura G. de la Isla consiguió de la comunidad indígena del Tuitán, los terrenos pertenecían al fundo Legal de la cofradía de Santo Santiago quien era el encargado el señor Merced Lozano.
Se dio principio a la construcción de este santuario se cavaron y rellenaron los cimientos y en una forma inesperada fue cambiado el Sr, cura Ramon G. de la Isla del Curato de Jalpa.
Llegaron  a Jalpa los Señores  Curas José Ma. Vela del 9 de septiembre de 1894 a 1895 tan solo un año y en seguida fue el Sr. Cura D. Francisco P. Robles del 1 de noviembre de 1895 al 12 de octubre 1902. A ese sacerdote fue quien termino con la construcción del Santuario en 1897 a 118 años de su edificación.
El Cura Francisco de P. Robles le entrego ya construida la capilla al P. Juan Ibarra el 25 de octubre de 1902.

Esta capilla fue construida por el Cantero Jalpense don Emiliano Pilar Fernández y con la ayuda de la gente del pueblo y de otras comunidades que llevaban desde el río. Agua y arena en cubetas y en donde podían. Quedando terminado a finales del siglo XIX y no hay memoria de la primera misa; y de esa época a la fecha hay innumerables leyendas como “El padre de las Hostias”, “El Milagro de la Virgen de Guadalupe”, “la aparición del diablo y de duendes” , además de hechos de armas





viernes, 10 de febrero de 2017

La antesala de la Cristiada en Valparaíso, 1923-1927.
Por Oliverio Sarmiento Pacheco
Cronista de Valparaíso y docente de la UAZ.
Introducción

En este modesto trabajo no voy a hablar de la fase armada que nació en 1926 y duró hasta 1929 teniendo como cuna mi municipio en aquel 22 de agosto; tampoco hablaré de la segunda parte que fue de 1933 a 1936 conocida como la segunda Cristiada o “Rescoldo”, y  mucho menos de la tercera que nació en 1940 y culminó en el 41. Quiero centrarme en eso que pocas veces se ha dicho: del conflicto de intereses entre los gobiernistas y el clero católico, en el que los primeros pretendían afianzar al Estado Revolucionario para emprender las Reformas emanadas de la Revolución y se inscribían en la  constitución de 1917 y por otro, de la complicidad del Clero con el Estado para, de varias maneras, buscar detener la aplicación de las mismas
Con base a ello, iniciamos diciendo que ese fue el parte aguas para la organización de tres sectores que se enfrentarían: por un lado la Iglesia y sus prosélitos, los creyentes y fanáticos católicos; por el otro el gobierno con sus pobres peticionarios de tierra y que se convirtieron en su carne de cañón para lograr imponer la visión de estado que pretendía desde un principio el Grupo de sonora que comenzó a organizar al país desde 1920 hasta 1934.
También busco enfatizar que el movimiento tuvo como causas la inconformidad que le generaron a la Iglesia los artículos tercero, 27, 123 y 130 constitucionales. Fueron usados los fanáticos y los agraristas para dirimir la lucha por el poder.  A los primeros la Iglesia les dijo que el gobierno quería quitar la religión y por eso habían cerrado los templos. A los segundos les dijeron que los cristeros se oponían a la aplicación de justicia emanada de la revolución. Y, tanto la Iglesia Mentía, como el segundo porque ni era cierto que el gobierno cerró los templos, ni tampoco fue cierto que el gobierno quería repartir las tierras.
El trabajo se compone de cuatro apartados. Y comienza con un breve recorrido de las relaciones entre Estado e Iglesia. El segundo trata del efecto de la Revolución y Constitución en el municipio; el tercero de las implicaciones del movimiento de Adolfo de la Huerta en Valparaíso, el cuarto se centra en las causas que motivaron la guerra y la relación de los principales jefes cristeros con el problema de la tierra y de su visión de la Revolución.

El contexto de las relaciones entre el Estado y la Iglesia.

Hoy es un día muy especial para la historia de Valparaíso. Y no sólo porque hablaremos de un movimiento que tuvo su raigambre en este valle de la Purísima concepción, sino porque este evento quedará registrado para la historia de hoy a cien años. En que se abra la cápsula del tiempo.
Hablar de la cristiada es aún muy arriesgado y temerario porque aunque inició en agosto de 1926, o sea hace 90 años, aún viven familiares que participaron en el bando de los defensores de la religión católicos y de Cristo Rey y eran llamados los cristos, los cristeros y a sus dirigentes – esto es, los sacerdotes nombrados faldillones- y en el bando del gobierno que eran llamados callistas, gobiernistas o agraristas.
            A estas fechas, no obstante el progreso de los medios de comunicación y de la fácil interacción con las informaciones del mundo, en el momento, no han impedido que la gente de Valparaíso sea en su mayoría católica y su dependencia al padrecito o al señor cura sea muy grande.
            Valparaíso, cuya ubicación geográfica es al occidente del Estado, a 150 kilómetros de la capital, estuvo por muchos años relacionada con tres tipos de personajes: el presidente municipal y junto con éste con el comisario; con el patrón pues por muchos años las haciendas fueron el único, o en su mayor parte, y superior agente que estaba por encima de su autoridad y, además, éste personaje era el que les daba empleo o tierras para sembrar en aparcería, de modo que la relación era directa; finalmente, el sacerdote quien, en poder llegaba a disputar con el hacendado. Aunque en la mayoría de los casos el poder real lo tenía el propietario de las tierras y de él dependía tanto la autoridad como el sacerdote, se daba una unión de complicidades entre los tres tipos de personas. Ejemplos al respecto podrían ser múltiples pero solo mencionaré que en plena época liberal de Benito Juárez cuando las leyes de Reforma provocaron una guerra y una confrontación de varios sectores sociales, en Valparaíso los presidentes municipales tanto del Valle como de San Mateo, se coaligaban con los sacerdotes para firmar la adhesión a Maximiliano de Habsburgo; o bien en 1874 cuando Lerdo de Tejada subió a rango constitucional las Leyes de Reforma y exigió a las autoridades de todos los niveles  que las juraran so pena de recibir castigos entre ellos la remisión a la prisión. En los mismos lugares (San Mateo y Valparaíso) fueron recluidos a la cárcel municipal tanto los presidentes como algunos regidores y encargados de las funciones públicas.
            Entre más era la lejanía de los poderes centrales como la gubernatura respecto a las poblaciones del Estado, la forma de lograr la gobernación era la concesión del poder a las élites locales. De modo que antes, durante y posteriormente a la Revolución era muy común que las élites se mantuvieran unidas entre sí y cambiaban de filiación según el gobierno estatal. Así el gobierno tanto federal como estatal logró apaciguar los años convulsos heredados al porfirismo como el conflicto entre la iglesia y el Estado o entre los pobladores que aspiraban a ciudadanos y los hacendados.
            Muchos hacendados proponían las autoridades de sus propiedades a los presidentes municipales y como éstos eran de la élite política como los terratenientes, pues no tenían inconveniente en aceptar. Así pasó con los comisarios de San Mateo, San Antonio de Padua, Astillero, San Agustín, San Juan Capistrano. Todos ellos llevaban la bendición de su patrón pues muchos de ellos eran trabajadores de las haciendas ya fuera como “Labradores” o como sirvientes. Era muy raro que un peón lograra ser autoridad comunitaria.

La Revolución y su efecto en Valparaíso, 1910-1917.

Los años convulsos de la vida municipal no empató con lo que sucedía en el plano estatal ni nacional pues en el Municipio el rescoldo villista fue tal que todavía a mediados de 1921 los estertores de la lucha armada se dejaban oír. Eso sí, los eventos nacionales era como chispas en la pradera del Valle de Valparaíso puesto que de inmediato se levantaban en armas para defender al gobierno revolucionario o bien al que cuestionaba a la autoridad constituida.
            El municipio, después de Pinos, fue el municipio que más haciendas tuvo, fueron 14, aunque algunos ranchos fueron declarados como tales, especialmente aquellos que pertenecían a hacendados, como Tejuján de los Felguérez; Milpillas de los Quintanar; Acatita o Terrero de los Soto Valle; o incluso el ranchito de Atotonilco, que siendo un rancho se administraba como si fuera una hacienda pero no dejaba de ser un pequeño predio que no pasaba las 700 hectáreas.
 Eso explica que una vez concluida la fase armada y comenzada la etapa agrarista el sector de hacendados se coaligara entre si para defenderse. En esa unión estuvieron los miembros de la élite económica y política del valle. Muchos eran comerciantes y algunos más rancheros.
            La Constitución del 1917 fue el elemento que unió tanto a los hacendados como al clero y en sus patas se llevaban a las autoridades que formaban esa clase política mencionada. Los hacendados no sólo se enfrentaron al gobierno en cuanto al artículo 27 que hablaba de la nacionalización de la Tierra y de la expropiación por utilidad pública. También se defendieron del gobierno estatal por el decreto de la ley agraria del 20 de noviembre de 1917 que daba al Estado las facultades para promover el fraccionamiento de las grandes haciendas.
            Por su parte, la Iglesia que había sido lastimada con los liberales de Juárez y contentada con Porfirio Díaz, se vio amenazada por tres artículos principales: el Tercero que hablaba de que la educación sería a cargo del Estado; el 27 en que prohibía que las corporaciones religiosas podían tener bienes raíces, entre otras cosas y, finalmente el 130, que impedía la participación política de los sacerdotes y del clero. Allí, podemos decir que nace el movimiento contrario al Estado Revolucionarios que lograron formar y consolidad el Grupo de Sonora compuesto por Álvaro Obregón, Plutarco Elías Calles, Adolfo de la Huerta y Benjamín Hill.
            Aunque el gobierno de Venustiano Carranza fue opositor al clero, no lo fue de los hacendados pues en su gobierno logró detener, entre otros casos el decreto de Congregación para la hacienda de San Mateo que el Congreso del Estado erigió desde marzo de 1917. Y como este tipo de cosas implicaba dotar de tierras (de medio sitio de ganado mayor) a los habitantes para su gobierno, por lo cual decretó en 1919 que no era de dotarse ni de la categoría solicitada ni de las tierras que el representante de la Comisión Nacional Agraria –Carlos Macías- promovía para tal efecto.
            Cada movimiento político entre las fuerzas revolucionarias era aprovechado por los sectores contrarrevolucionarios (aclarar el término). Por ejemplo en el Estado la llegada de Enrique Estrada a la gubernatura fue hostil a ambos sectores: hacendados e Iglesia. Para ello utilizaron a los villista Justo Ávila y Teniente Coronel Julio Martínez quien, por su parte era el Jefe de la Guarnición sentada en Fresnillo y su radio de influencia estaba en la hacienda de Ábrego y su alcance era la de San Mateo, Milpillas, Sombrerete, Saín Alto, entre otros lugares. Incluso, como ustedes deben saber, él, por petición de Antonio Llaguno, dueño de la hacienda de San Mateo, en acuerdo del Presidente Rafael Torres expulsó la población de esa hacienda para que no se cumpliera el requisito del mínimo demográfico (500 personas).
            O bien, la participación que tuvieron los villistas en el detenimiento de la aplicación de las leyes agrarias, que hizo que tuvieran ocupadas a las autoridades en sortear los ataques que desde 1917 hasta 1920 hicieran a la población de la cabecera municipal y por los ataques a las vías de comunicación como caminos y correspondencia postal.
            Era necesario que los niveles de gobierno estuvieran comulgando con una sola decisión, pero la realidad mostró una divergencia de ideas, proyectos y de prácticas. Mientras los hacendados detenían con oposiciones y amparos los avances de las peticiones agrarias. Los gobiernos se coaligaban con ellos para ayudarles a acabar con las intenciones de los peticionarios de tierras. Sorprende, a manera de ejemplo, cómo en 1920 Julio Martínez le escribió un mensaje a Rigoberto Valdés y Valdés –ideólogo del agrarismo en el Valle- para advertirle que no anduviera alborotando a los campesinos de San Mateo, porque las tierras de riego estaban bajo su control.
            Al mismo tiempo las autoridades del municipio le promovían una demanda al mismo personaje agrarista por agravios y atentados contra la autoridad, según alegaron cuando Valdés se quejó ante las instancias correspondientes. Fue ese mismo año y se trataba de cuando Rigoberto se postuló para presidente municipal pero recibió varias quejas del fraude que se llevaba a cabo en San Juan Capistrano, San Antonio de Padua, Potrero de Gallegos y San Mateo. En éste último, el encargado de vigilar el proceso electoral era el hijo del administrador de la hacienda de nombre Santiago Pérez e Inocente Pérez, respectivamente. Y por consejos de su padre Santiago tuvo que renunciar fingiéndose enfermo.
            En San Miguel todo el personal de la hacienda promovía el voto en favor de José Colón pues él había sido trabajador de la ahí y, además, defendía los intereses de los del Hoyo.
            Desde 1917, los discursos de los sacerdotes en los púlpitos, era anatemizando a los peticionarios de tierras, diciendo que era pecado querer quitar los bienes ajenos. Y además pedían a las mujeres que no tuvieran intimidad con los maridos si éstos insistían en su pecado de solicitar las tierras. Podemos decir que con el decreto de la Constitución y de la ley agraria de Zacatecas fue cuando comenzó el movimiento que enraizaría con el enfrentamiento contra el gobierno.

La rebelión de Adolfo de la Huerta, antesala del movimiento cristero.

En Valparaíso prendió esta rebelión que fue el grito de protesta contra la rotación del poder entre los amigos Álvaro Obregón y Plutarco Elías Calles y, en ese tenor, fue como los sectores contrarrevolucionarios católicos y hacendados se agruparon con Adolfo de la Huerta quien se había atrevido a rebelarse contra el gobierno de Obregón quien se había empeñado en dejar el poder a Calles.
            Grandes personajes de la vida política y militar del Estado se aliaron a esa rebelión y arrastraron a otros caudillos del plano regional y municipal. Dice rubio que en Zacatecas la rebelión de Adolfo de la Huerta fue Estradista[1] pues el ex gobernador enrique había encabezado el movimiento arrastrando a Alfredo García, ex jefe de Operaciones Militares en el Estado. También llevó consigo al teniente coronel Julio Martínez quien tenía de su lado a Perfecto Castañón y a Pedro Quintanar[2].
            Eso agitó la región y del lado del gobierno de agruparon los líderes agraristas del Valle, entre ellos J. Jesús Talamantes y su hermano Epigmenio; Pedro Chávez, Rigoberto Valdés y Valdés, Porfirio Arellano, Francisco González, Manuel Gurrola, Juan T. Recéndez, Remigio Ávila y otros que cohesionaban a las defensas civiles de las comunidades principales.
            Ese movimiento fue apoyado fuertemente por la Iglesia y los hacendados pues para ese tiempo ya había un sindicato católico en la cabecera que hacía la oposición a los agremiados del Club Progreso y de la Asociación Progresista de Agricultores de Valparaíso (APAV). Eso fue entre diciembre de 1923 y marzo del siguiente año.
Cuando murió Julio Martínez entre los balazos que en Barranquillas se dieron los delahuertistas y los gobiernistas encabezados por Talamantes, encontraron un paquete de varios oficios entre los que había mucha correspondencia que reflejaba la connivencia entre un sector del gobierno estatal, los diputados, los hacendados y los seguidores de Julio Martínez. En la siguiente cita textual, yo haré acotaciones para decir la función de cada personaje del tipo que acabo de señalar.
El documento es un oficio que el presidente municipal Leonardo Recéndez Dávila le mandaba al General Brigadier Rosendo Rayas, Jefe de las Operaciones Militares del Norte del Estado y dice así:
A instancias de esta presidencia ha entregado el señor J. Clemente flores la documentación que en 15 fojas fue encontrada en el bolsillo del Rebelde Julio Martínez al caer herido de muerte en el combate efectuado en su contra el 18 del mes pasado por las fuerzas leales que comandaba los capitanes J. Jesús Talamantes, Jefe de las fuerzas de esta región y Úrsulo Pinedo de la gente armada de Jerez.
En dicha documentación se servirá usted ver perfectamente comprobado el hecho de que Federico M. Gutiérrez , vecino de esa ciudad de Fresnillo, y ahora con residencia en la de México como diputado Suplente de Francisco Ollivier, así como Francisco Ramírez y Manuel Felguérez y otros estaban en connivencia con el mencionado rebelde a quien le transmitían toda clase de noticias.
Me permito llamar a usted su atención muy especial en el hecho de que se desprende de la carta firmada por Gutiérrez, referente a estar telegrafiando al gobernador Moreno en nombre del rebelde, haciendo en creer al Ejecutivo que Martínez no era sino gente armada bajo las órdenes con el objeto de tener así gente armada bajo el pretexto para disponer de ella contra el gobierno mismo.
Tal cosa se desprende también de la carta que firma Manuel Felguérez y la que suscribe y otras personas que firman los demás documentos.
En resumen, era el objeto el desarmar a la gente defensora de este lugar valiéndose del doctor Moreno quien tuvo ligas sospechosas con Federico Gutiérrez, Manuel Felguérez y demás, puesto que casi obedecía rápidamente las indicaciones que en son de queja elevaba Julio Martínez, o más bien dicho, Federico M. Gutiérrez, quien tomaba el nombre del rebelde para ello pues siempre fue el alma intelectual de dicho Martínez.
Por lo tanto suplico a usted consignar tales documentos ante la autoridad correspondiente a fin de que se proceda con todo el rigor y oportunamente contra los enhenados (sic)[3] en el asunto rebelde encabezado por Julio Martínez  contra el supremo Gobierno legalmente constituido, suplicándole se sirva acusarme el recibo correspondiente para los efectos de ley.
Esta ocasión me proporciona el honor de hacer presente a usted mi atención y respeto.
Sufragio Efectivo. No reelección.
Valparaíso, marzo 7 de 1924.[4]

Derivamos los nombres que se mencionan en el documento:
1.    Clemente Flores, miembro de la Defensa de Valparaíso.
2.     J. Jesús Talamantes, Capitán que era Jefe de las fuerzas Irregulares y de las Defensas civiles del Municipio y, además, era el Presidente Municipal el 18 de febrero cuando se dio el enfrentamiento contra julio Martínez.
3.    Julio Martínez, teniente coronel que estaba al cargo de la guarnición del gobierno en la hacienda de Ábrego.
4.    Manuel Felguérez, hacendado de Valparaíso, dueño de las haciendas de San Agustín del vergel y de El Astillero.
5.    Francisco Ramírez, por muchos años administrador de la hacienda de San Juan de la Tapia y era cuñado de Rogaciano Felguérez, pues éste se casó con María Guadalupe Ramírez, ambos hijos de Antonio Ramírez y María del Refugio Miranda.
6.    Francisco Ollivier, había sido electo como diputado federal para la XXX legislatura federal pero fue muerto en marzo por apoyar a Adolfo de la Huera en su rebelión. Salió electo por el Distrito de Fresnillo.
7.    Federico M. Gutiérrez, había sido electo diputado suplente de Ollivier y radicaba en México conspirando contra el gobierno constitucional.
8.    Doctor Donato Moreno, Gobernador obregonista electo en 1920 y culminando su período gubernamental en 1924, pero fue hecho prisionero a mediados de febrero por haberlo considerado cómplice de la rebelión que encabezó Adolfo de la Huerta y que secundó enrique Estrada ey el ex Jefe de Operaciones del Estado Alfredo García.

Fue un movimiento que, hasta el momento agrupó a los habitantes del lado del gobierno pues en la región Valparaíso, los perjuicios que Martínez había hecho fueron rechazados. Pero se ha llegado a conocer que había varios implicados en la rebelión entre ellos entre los que se encontraban Rosendo Raya y Pedro Quintanar quien para el 18 de marzo ya se había amnistiado y había estado de acuerdo con Julio Martínez quien, a su vez, tenía mucho poder en influencia en el gobierno de Fresnillo.
            Así nos lo hizo saber Gregorio Mendiola, un guardia de la cárcel del lugar quien a mediados de enero había acompañado, por órdenes del Comandante de la cárcel para que acompañara en una comisión a Pedro Quintanar. Cosa que duró dos semanas y al regresar y reincorporarse a su trabajo se toparon con que lo estaban acusando de haberse involucrado con los sediciosos de Martínez.
            Mendiola, aseguraba que fue con el General Rosendo Rayas y que le dio un salvoconducto para sus movimientos pero de regreso ya no pudo salir de la cárcel pues de inmediato lo encarcelaron. Para sacarlo de la prisión era necesario que se presentara Pedro Quintanar como testigo de haber sido él a quien había acompañado Mendiola. Pero como no sucedió ninguna de las dos cosas, estuvo muchos meses, pues todavía el 25 de abril –poco más de dos meses de haberse sofocado la rebelión de Dela Huerta- lo tenían en la cárcel de Fresnillo.
            Por haber sido Valparaíso un escenario donde las fuerzas del orden habían participado y acabado la rebelión, fue beneficiado con algunas dotaciones de tierras, como a aquella en que se les dotó a la Villa de Valparaíso con 11 mil 564 hectáreas, siendo afectada la hacienda de  San Agustín con más de 9 mil. Por eso no era un tema de causalidad que Felguérez encabezara la defensa de las haciendas. Eso se dejó notar cuando se supo del fin de Martínez y Talamantes como rivales, en que llegó Manuel Felguérez (hijo de Rogaciano) con más de 500 hombres para defenderse y acabar con los líderes agraristas. Entre ellos andaban como cabecillas Pedro Quintanar, Reinaldo Cárdenas, alias “El Pecado”, Lauro Franco. Y como sabían que el movimiento agraristas estaba descabezado, fue cuando se armaron contra el gobierno que había sido partidario de la Reforma Agraria.
            La Iglesia y los hacendados tuvieron temor que hubiera represalias por su participación en la rebelión delahuertista. La inconformidad era grande, por eso aprovecharon la emisión de la Ley Penal de Plutarco Elías Calles para exigir se detuviera su aplicación y entre otras cosas realizaban complots contra la economía nacional y como en el plano zacatecano tuvieron problemas para elegir al gobernador sucesor de Donato Moreno, terminaron poniendo a Aureliano Castañeda, declarado partidario de las ideas eclesiásticas y de los hacendados.
            Mientras en esas estaban, Valparaíso acababa de salir de aquel diluvio que duró cerca de 35 días y los desastres eran mayores. Al mismo tiempo fue el año que la élite de gobierno municipal tuvo problemas porque cada diciembre se elegía nuevo ayuntamiento y había quedado para gobernar el de 1925 la planilla encabezada Rigoberto Valdés y Valdés pero por las presiones de un ingeniero que medía las tierras para ser fraccionadas llamado Enrique Sánchez Ortiz y Lauro G. Caloca, así como una parte de la élite del valle que se oponían a las ideas de Valdés, lo derrocaron en marzo quedando en su lugar Carlos González, pertenecientes al grupo simpatizante de los hacendados y de la iglesia.
            Ese mismo año fueron sorprendidos repartiendo propaganda entre la población de Valparaíso, a los sacerdotes Adolfo Arroyo, al mismo Mateo Correa y a Vicente Rodarte, Lucilo Caldera y Pascual Padilla. Algunos implicados muy fuertemente eran Manuel Luna. Por eso fueron recluidos a la cárcel de Santo Domingo. Por intermediación de varias instancias y con apoyo de personas importantes como la hacendada Luz Llaguno les mandaron alimentos y algunas otras cosas.
            Don Cipriano Piña, de la Calera de San Miguel, aseguraba haber oído varios sermones en el templo de Valparaíso y, entre lo que: “Yo recuerdo que una vez que mi mamá nos llevó a misa al Valle […] El cura del Valle era Mateo Correa, y esa vez que te digo que me llevó al Valle. El sacerdote les decía a las personas que echaran sus hijos a las tropas para defender a Cristo Rey.”[5]
Ya se cernía y se enrarecía el ambiente político pues se daban tres circunstancias: el decreto del código penal de Calles, el gobierno católico de Castañeda en Zacatecas y los conflictos político electorales en Valparaíso, así como el avance de la organización del sindicato de obreros católicos León XIII, la Asociación Católica de la Juventud Mexicana, y de la Liga Nacional de la Defensa Religiosa que ya se había constituido a nivel nacional enrarecían el clima socio político.
Es decir, también el año de 1925 fue de fuertes conflictos tanto al interior de la clase gobernante de Valparaíso, como de los sectores sociales que eran los adeptos a los bandos que, por un lado, eran los defensores del gobierno federal y, por el otro, los prosélitos del clero y los hacendados.
El año de 1926 no fue tranquilo, inició con la oposición de la planilla gubernamental de la presidencia dirigida por González a entregar el poder municipal a la que había ganado el primer domingo de diciembre anterior y que gobernaría todo el año de 1926. Al final de cuentas, al derrocar al gobernador Castañeda quien solo presidió la gubernatura dos años (1924-1925) fue sustituido por el también valparadisense Leonardo Recéndez Dávila. Gracias a éste fue como se pudo arrebatar el poder a los adeptos del clero y hacendados pues con Recéndez  quien había tomado poder el 2 de marzo de 1926 fue cuando se hizo el traspaso y la declaración de legal la planilla de Epigmenio Talamantes, ganador de las elecciones anteriormente.
Pero la moneda ya estaba en el aire y ya comenzaban a detener sacerdotes y líderes de las organizaciones clericales por oponerse a eventos cívicos y a boicotear el comercio en algunas de las ciudades importantes. Lo mismo, por haberse decretado por el supuesto oficial del cierre de los templos a mediados de 1925. Solo faltaba la chispa que incendiara la pradera. Esa fue la que, principalmente sucedió en Valparaíso en Agosto de ese mismo año.
Todos sabemos que fue en Peña blanca y recorrió Peñitas de Oriente, luego subieron por Maravillas a Viudas y sus dirigentes eran Aurelio Acebedo, Trinidad Castañón; los Pinedo dirigidos por don Basilio, el patriarca de ellos; Los Sánchez y por José Pasillas quien junto con Jesús Pinedo, fueron conocidos por “El par de ases”.
Fue hasta el 29 de agosto cuando se estrenaron los bandos rivales en la toma de Huejuquilla cuando se demostró la unidad que había establecido Aurelio Acevedo, líder intelectual de los cristos, y Pedro Quintanar, comandante en Jefe de los defensores de la Libertad religiosa pues en el Valle sólo se habían levantado en armas y no habían tenido enfrentamiento con las fuerzas gubernamentales.
             Por su parte, el gobierno ya había afectado las haciendas de Peña blanca, Lobatos, San Mateo, San Miguel, San Agustín del vergel y San Juan de la Tapia a través del fraccionamiento. De igual forma, pero por la vía de ejidos, a Cueva Grande, Lobatos y la cabecera. Ambas circunstancias les dieron a ambos bandos los argumentos y fuerzas para declararse la guerra. Así pasó y aunque ya había habido enfrentamientos armados en Aguascalientes, Juchipila y Jalpa, éstos fueron en forma aislada. No fue sino hasta el 22 de agosto cuando comenzó, de un modo más organizado y planeado en Valparaíso el 22 de agosto de 1920, teniendo el antecedes del 15 de agosto en Chalchihuites en el que los soldados asesinaron al Padre Luis Batís Ortega y el sacristán Manuel Morales, Salvador Lara Puente y David Roldán Lara. Acontecimiento en que Pedro Quintanar “por petición de los vecinos, dado su prestigio como hombre de bien” acudió a salvarlos y perseguir a los de la federación.
Allí comenzó la epopeya cristera (narraciones literarias sobre una serie de acontecimientos históricos de un mismo suceso).

Causas o mecanismos generativos y personajes por su filiación de la cristiada.

En primer lugar tenemos el “coraje” por parte de la  iglesia de la pérdida de poder en los procesos educativos; de las dificultades para disponer de riquezas como bienes raíces y, sobre todo, de lo difícil que resultaba poder participar en la vida política.
            Por pate de los hacendados, la arremetida de algunos gobernantes al reparto de tierras, como fue, para Valparaíso los fraccionamientos de las haciendas de Valparaíso, San Juan de la tapia, san Agustín, Astillero, Peña blanca, Santa Ana, Lobatos y San Mateo. Algunos ranchos como Tejuján, El Terrero (Gambuta) y Atotonilco.
            Por parte de un servidor, en otros trabajos hemos demostrado que la causa primordial del involucramiento en Valparaíso, fue el tema agrario pues si se revisa el perfil de los participantes en el bando cristero se tiene que los principales dirigentes tenían relaciones de clientela con los hacendados. Vayamos por partes.
            Según Cipriano Piña, hermano del líder que logró el reparto para la Calera de San Miguel, de San Miguel se incorporaron 22 trabajadores de la hacienda en defensa de las tierras de la “Curra” Amalia del Hoyo, mamá del Poeta Roberto Cabral del Hoyo, y quienes participaron la mayoría de los Bonilla, principalmente Francisco a quien le decían “el mechón”; de San Mateo se involucraron Jesús y Emeterio Blanco pues desde hacía años habían sido trabajadores de confianza en la hacienda. En San Agustín, destacan Los Francos, El Pecado -Reinaldo Cárdenas-; en Peña Blanca los rancheros encargados de administrar la hacienda que era propiedad de Herlinda Rivera viuda de Villalpando y que por haber sido afectada, para 1926 en tres ocasiones. De allí que los Pinedo fueran los que encabezaran el movimiento.
Por encima de ellos había tres personajes con alto grado de conciencia antigobiernista pues su formación era de arraigo a la vida ranchera y antirrevolucionaria. Por un lado Aurelio Acevedo, que había sido hijo de Fructuoso Acevedo, administrador de San Antonio de la Sauceda y de San José de Llanetes, pero había sido muerto por los villistas en 1913 cuando había ido a rescatar a Trinidad Rivas, su par a quien habían plagiado los revolucionarios. Por eso su rechazo a todo lo que oliera a revolución lo justificaba con su orfandad.
En el mismo sentido, en su vida ranchera había conocido la independencia y, a la vez, su cercanía con la Iglesia, pues había nacido en Potrero de Gallegos pero su actividad lo hacía migrar de un lugar para otro. Su fe religiosa fue unida a su rechazo al gobierno y a su espíritu de necesitar poco del gobierno, por ello no fue difícil convertirse en un líder nato contra el gobierno.
Por otra parte estaba Pedro Quintanar, quien ya había participado en todas las guerras. En 1913, cuando se dio la toma de Valparaíso por la gente de Pánfilo Natera, fungía como Jefe de guarnición en la cabecera. En marzo de 1914 se incorporó al ejército federal que defendía la plaza de la ciudad de Zacatecas como Capitán en la sección de guías llevando consigo a su hijo Ignacio con grado de Sargento. Éste fue muerto en Guadalupe cuando no logró escapar a Aguascalientes en su huida.
Formó parte de las Defensas Sociales que persiguieron a los villistas del Valle. A él le tocó estar en 1916 cuando le tendieron la trampa a Santos Bañuelos en la Purísima, por San Juan Capistrano y Santa Lucía. Eso sucedió después del 8 de marzo en que se incorporó a las fuerzas del carrancista Eduardo Hernández, quien a la postre se convirtió en el General que dirigió la Legión de Honor que formara parte de la fuerza dirigida por Francisco Murguía y que combinando fuerzas persiguieron a Francisco villa durante los años de 1916 a 1920. También simpatizó con el movimiento de Adolfo de la huerta en 1923 y 1924 y fue puesto en libertad en enero por órdenes de Julio Martínez. Se amnistió entre marzo y abril y se recluyó en su rancho de Escobedo perteneciente a Milpillas.
Su historia Familiar se enlazaba con los dueños de las haciendas de San José de Llanetes y Purísima de Carrillo pues su bisabuelo Juan Quintanar se había casado con Dominga Miranda, hermana de Manuel María Miranda Quien se casó con una señora de apellido Chávez y habían tenido a María Guadalupe y Manuel María Miranda. Estos hermanos se casaron con otros hermanos. La primera con remigio Zamora y el otro con Petra Zamora.
El papá de pedro, Antonio, se casó con Martha Zamora y allí le nació en parentesco y como los Miranda de San José de Llanetes eran primos hermanos de la esposa de Rogaciano Felguérez –María Guadalupe- no es difícil deducir que Quintanar, dado su prestigio militar y de hombre que había peleado en casi todas las guerras, se involucrara con las fuerzas de la Iglesia. Aunque hubo un periódico que anunció que Quintanar se había rendido porque había tomado las armas en estado de ebriedad, la revista David, asegura que solo fue para dar tiempo en que se armaran otras localidades en la defensa de la religión. Se sabe, además, que después de los arreglos en junio de 1929 en la hacienda de San José de Llanetes, Quintanar se fue a radicar a Chihuahua desilusionado por haber sido utilizado por el clero sin haber logrado nada.
Había un tercer personaje: Justo Ávila Cataño. Él era un veterano de la revolución Mexicana y, además, villista. Militó en las fuerzas de Santos Bañuelos y al quedar son su líder, decidió realizar las mismas acciones que su General Francisco Villa. Se trataba de debilitar al gobierno carrancista hasta triunfar. Por ellos soló la región occidente del Estado, especialmente Valparaíso, pues le dio más de tres ataques desde 1917, siendo el de mayor envergadura el del 18 al 21 de mayo de 1918.
Para pacificarlo, recurrieron a los mismo métodos utilizados con Francisco Villa: le dieron las tierras pertenecientes a tres haciendas: Chacoaco, Santana y Purísima de Carrillo. La cantidad sumaba más de 9300 hectáreas y se incluían los ranchos de Las Rusias, Jarillas, El Tular y Ciénega Grande. El pacto de cesión fue entre Justo Ávila y sus más de 40 seguidores, entre los que estaban sus hermanos Francisco; sus sobrinos Miguel y Remigio; uno de apellido Félix y su hijo Isidoro, se realizó en 1921 siendo gobernador el doctor Donato Moreno.
Dado el poder que adquiría Justo y, según las quejas de los vecinos en el sentido que se quería convertir en un tipo de hacendado el gobierno de  Aureliano Castañeda y luego Fernando rodarte, comenzaron a organizar a varios individuos que por motivo de las guerras se habían emigrado a Estados Unidos o a algunas ciudades cercanas, para que se organizaran y solicitaran tierras de las que disponía Ávila e instalaran colonias de agricultores. Así fue como nació la idea de impulsar la colonia “Fraternal” y la Benito Juárez. Y como cada vez los trámites avanzaban, fue como Justo vio en el movimiento cristero la posibilidad de involucrar a su gente en la defensa de sus tierras. Por eso fue involucrado hasta noviembre de 1927 cuando se veía amenazado su territorio. También se dice que no quería involucrarse, pero que fue atacada la gente que formaba su ejército y que por eso se vio envuelto en la vorágine cristera.
Como verán, hay mucho que decir. Por esta vez solo hacemos la introducción de un tema muy rico que no se agotará hoy y que en otro momento continuaremos aportando datos nuevos sobre este conflicto que tuvo su escenario en el Valle de Valparaíso, así como en el de Huejuquilla, principalmente.
Literatura consultada:
Luis Rubio Hernansaez. Zacatecas Bronco, 2010.
Oliverio Sarmiento Pacheco. Tierra Sociedad y Política en Valparaíso, 1826-1940”;
2013, tesis doctoral –está en prensa-.
Archivo Histórico del Estado de Zacatecas (AHEZ).
Archivo General de la Nación (AGN).
Archivo del Registro Agrario Nacional (ARAN).
Archivo del Departamento de Fraccionamientos rurales (ADFR).
Hemeroteca de la Biblioteca “Mauricio Magdaleno” en la Ciudad de Zacatecas.
Copias de cortesía de colegas cronistas como José Manuel de la Riva Esquive, de 
Saín Alto y de José Arturo Castillo Ramírez de Río Grande.
Entrevista a Cipriano Piña, vecino de la Calera de San Miguel.


Jalpa, 27 de enero de 2017.







[1] Rubio Hernansaez, Luis. Zacatecas Bronco. Introducción al movimiento cristero en Zacatecas y norte de Jalisco. 2010.
[2] AHEZ; Fondo Revolución; Serie, post revolución; “Denuncia por su apresamiento en enero a abril de 1924”.
[3] Enhenar. “Cubrir o proteger con heno”. http://dle.rae.es/srv/search?m=30&w=enhenar
[4] Cortesía de Esquivel de la Riva, José Manuel, Cronista adjunto de Saín Alto, Zacatecas.
[5] Cipriano Piña, entrevista enero del 2006.





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