miércoles, 19 de septiembre de 2007

Histroia de Jalpa Zacatecas por Juan N. Carlos.

HISTORIA DE JALPA


Por JUAN N. CARLOS R.

UNA PALABRA.

Lejos estoy de llamar a este humilde panfleto con el pomposo y retumbante nombre de Historia de Jalpa y la razón es, porque para una tarea digna de este nombre se necesita no solo dotes especiales de los que confieso carecer pero que también por tener pocos años de residencia en esta región, me es desconocido en lo absoluto por lo que su topología se refiere y además, porque no me parece contar con todo el material que para esta difícil labor se necesita; pero considerando que no podré obtener ya mas por razón de la destrucción que los revolucionarios hicieron de los archivos tanto parroquiales como municipales en los cuales se perdió todo cuanto al paso se relaciona, solo me limitare al uso del material –valioso por cierto- que tuvo en el archivo de la parroquia de Tabasco,Zac., así como de otros documentos y obras que al efecto he consultado. Utilizando la amplia información recaba de no pocos ancianos de los más respetables que tuve la suerte de conocer y que procure tratar cuando hace seis años arribe a estas atractivas tierras del Cañón de Juchipila.

La edad asesorada por los achaques que le son inherentes, me llevan a pensar que de formular este folleto con tan valiosos datos como son los que he podido conseguir, están expuestos a perderse en el insondable océano del olvido y, no quiero que así suceda.
Quiero darles forma en varios legajos porque de esta manera estimo haberles asegurado la existencia para el futuro en que pueden utilizarse por quien este en mejores condiciones de escribir lo que en verdad pueda llamarse compositiva realidad, la HISTORIA DE JALPA.
Desde mis mas tiernos años me he sentido con verdadera vocación para investigar todo lo que al pasado se refiere y el éxito en muchas veces a coronado mis esfuerzos pero; por desgracia vivimos muy ayunos de lo que es la verdadera historia ya que desde hace varios años, hace mas de un centenar, en nuestra patria se nos suministra falsificados los textos que narran los sucesos nacionales por razón de que se a querido y se quiere, que la historia se acomode ala ideología e intereses políticos de la facción que detenta el poder y de hay, que por lo general estamos muy lejos de conocer la realidad de los sucesos. Pero nuestra ignorancia es muy en lo que se refiere a nuestra Historia Regional que es rica en material y por completo desconocida.
A esto tiende el presente folleto, a dar a conocer lo poco que se guarda en materia de historia de Historia Regional hasta el primer cuarto de siglo actual pero para hacerlo quiero –como lo he hecho siempre-, basarme en la verdad aunque esta dista mucho de ser lo que se quisiera por muchos escritores oficiosos que no pueden liberarse de la pesada ancla que los ata a los bastardos intereses de partido y de torcidas ideologías que se quieren sostener y cimentar aun cuando están en abierta pugna con lo que es la realidad.

Huanusco, Zac. 18 de septiembre de 1964.
Juan N. Carlos R.
CAPITULO I

JALPA, nombre que lleva la ciudad, cabecera del municipio así llamado y que es uno de los más importantes del sur del Estado de Zacatecas del que forma parte. “Tiene una extensión de 411 kilómetros cuadrados y esta limitada al norte por el Huanusco, al este por la municipalidad de Nochistlan y el estado de Aguascalientes; al sur por municipio de Apozol y al occidente por el de Tepechitlan y Sánchez Román.- Su suelo como el de los demás municipios del Cañon de Juchipila es rico en tierra fecunda” hortense y en las márgenes del rió que lo atraviesa, hay huertas donde se producen fácilmente hermosos árboles frutales, legumbres y toda clase de plantas de ornato. En las serranías abundan las madreras de construcción y gran variedad de plantas silvestres, industriales y medicinales. La minería es bastante escasa aunque no deja de haber criaderos de plata, estaño, plomo y mercurio, pero dichas vetas son de poco rendimiento y pocos rendimiento y los metales de bajas leyes; aunque los antiguos trabajaron algunas de ellas las que fueron mas tarde abandonadas, habiéndose explotado en tiempo de la colonia l mina llamada la Leonera que dio plata en mucho rendimiento y de rica ley (“Zacatecas” Geografía Escolar, por el Prof. Zenaido Rodríguez.- 1946, Pág., 62).
Efectivamente. La minería en Jalpa tuvo una época de un fructífero rendimiento y esta bonanza se registro a fines del siglo XVIII dando lugar a que por muchos años se le llamara el Mineral de Jalpa, como lo podemos constatar por viejos documentos y obras que tratan de la materia.
La población de Jalpa se ubica a la entrada del Cañon de Juchipila y en la hondonada que forman las altas cordilleras que se extienden de Norte a Sur y son, la de Tlachichila al Oriente y la de Morones al Poniente. La sierra de Morones es una de las principales del estado de Zacatecas y debe su nombre al Oidor denla Real Audiencia de Guadalajara, Don Pedro Morones, pero sin que sepamos la razón que se tuvo para ello. “El Cañon de Juchipila lo forman en su mayor parte las sierras de Nochistlan y Morones, que corren casi de norte a Sur, por dos, ensanchándose hacia este punto.- Entre Apozol y Contillan al valle presente una porción casi plana de cuatro lugares, de Norte a Sur, por dos, casi de Oriente a Poniente; pero desde contillan hacia el sur, aunque el valle se hace mas ancho, su suelo se encuentra accidentado por una lamería de poca vegetación en sus alturas y ofrece pequeños valles para las tierras de labranza.-en la cordillera de Nochistlan (continuación de la de Tlachichila)situada al oriente del Cañon de Juchipila; las alturas mas notables de allá son: el cerro de las “ventanas”y el de “tapone”.- en la sierra de morones ; el cerro de “santa cruz”; el de “pinos”
El de los tellos y el contra-fuerte del su r del cerro de “los Nunez” y el del “Mexicano”. En el centro del valle descuellan los cerros de “las Ventanas” (donde hay ruinas de los Caxcanes) junto a contillas, eminencias que por estar aisladas se destacan del terreno circunvecino aunque su altura no llegue a igualara ninguna de las cordilleras (“Matute”).
Llama la atención en el Cañón de Juchipila la Presa de Acholen de la que el escritor Don Juan I. Matute nos dice;…Cerca del rancho de achoquen viene a pasar un arroyo que naciendo en la falda Oriental de la Sierra de Morones, así al pie del cerro del Mixton, venia corriendo hacia el S.E. y casi un kilómetro antes de llegar al mencionado rancho, pasa por un estrecho o “boquilla” de 10 a 12 metros de ancho, donde el pórfico macizo que forman las montañas ofrecía el punto mas apropósito para la construcción de una presa.- El C. General Trinidad García de la Cadena convencido del inmenso provecho que podría resultar para la agricultura y la industria en la elaboración de una empresa en aquel punto , cuando fue unas veces autoridad judicial y otras políticas de su partido ( Partido, unidad política que se formaba con tres o mas municipios), promovió toda clase de recursos públicos y particulares con los que puso en ejecución la obraba hace siete años ( 1878 ) que logro verlas terminadas; por la idea y ejecución merece bien del partido (unidad política) el cual ya experimenta dos ventajas de esta obra, la primera contar con un deposito de agua de 30 metros de altura, 1500 de largo y 400 de ancho (“Matute”).
El suelo del Cañón de Juchipila no es enteramente plano, si no formado en general y principalmente al sur de Contillan de una multitud de lomas mas o menos elevadas (como Jalpa ) que reducen mucho el horizonte artificial de esta parte meridional. La altura media del valle puede considerarse entre 1200 y 1400 metros sobre nivel del mar, lo que le da una temperatura calida a pesar de su latitud (“Matute”).
Por lo que a su climatología se refiere la temperatura de este valle ( de Juchipila) no obstante ser mas alta que la de Tlaltenango, es mayor la cantidad de agua que producen las lluvias en el primero que en el segundo, ya sea por esta razón o por la gran elevación de la Sierra de Morones impide que las nubes muy cargadas de agua sean arrastradas por los vientos del oriente, y también contribuye con esto dos causas el mayor caudal de agua que contiene el rió de Juchipila, durante la mayor parte del año (“Matute”)
No debemos pasar por alto que la temperatura que abarca el perímetro del Chique a Jalpa en mucho se ha modificado en estos últimos años gracias al fenómeno de la evaporación que es constante y que mucho interfiere los riegos del verano a causa del depósito acuífero de la enorme Presa que allí se construyo hace varios años.
Para terminar lo referente al Cañón de Juchipila solo agregaremos, que… “Durante la dominación española, grande fue la importancia que tuvo la Alcaldía mayor de Juchipila cuya extensión territorial comprendida los actuales (se escribió esto en 1885 ) partidos de Juchipila, Villanueva y Tlaltenango del estado de Zacatecas, y el Cantón (ahora municipio ) de Colotlan, del estado de Jalisco (“Matute”).
A la fecha nada queda de la pasada grandeza de Juchipila ya que por causas de todos conocidas, ha ido bajando de categoría tanto en el espacio político, como el comercial y el judicial.

Por lo que a Jalpa se refiere, esta ciudad se encuentra entre los 21º y 28º de latitud y 3º y 45º grados de longitud oeste de México ; teniendo una altura de 1800 metros sobre el nivel del mar (“Rodríguez”) y dista de 157 kilómetros de la ciudad de Zacatecas, 94 de la de Aguascalientes y 159 de Guadalajara.
La cabecera municipal, ósea la ciudad de Jalpa, cobra inusitada importancia bajo muchos y diversos aspectos pero de mucha manera pero de mucha manera especial, en la que se relaciona al comercio que mucho se incrementa desde que a quedado convertida la ciudad encentro de las principales vías de comunicación como lo son las carreteras “SALTILLO-ZACATECAS-GUADALAJARA”, “AGUASCALIENTES-GUADALAJARA” y con estas, la brecha que la comunica a Tlaltenango de Sánchez Román; pero mas será su importancia cuando se construya la proyectada carretera “AGUASCALIENTE-SAN BLAS”, que se dice y asegura que tocara la ciudad o cuando menos pasara a sus inmediaciones cuando se construya y que así será puesto que a la fecha. (1965)ya esta aprobada su contracción por la contrición por la secretaria de comunicación no lo sabemos pero si nos costa que en el mes de marzo de 1959 un helicopterote la secretaria indicada anduvo por estas regiones tomando fotografías y haciendo una inspección ocular sus ocupantes de la topografía del terreno y como un inicio de los trabajadores preliminares encaminados a dicho fin.
Por lo general el clima que predomina por esta región es caliente húmedo y no baja de 13 grados centígrados pero sano (dato del profesor. Gonzalo Arechiga, que consta de un documento por el facilitado). Cuenta la ciudad con una población de 10,000aproximada mente y de 23,000en todo el municipio. Tiene estos 3982 kilómetros cuadrados y le pertenecen 172 ranchos y pequeñas comunidades rurales.

Vecharse de rico y elementos y que el gobierno facilite los medios para que sea en provecho del pueblo en general.
Hablando de la prensa el quique muy oportuno nos parece insertar lo que sobre ella escribió al periodista zacatecano don Félix en enciso en el diario la opinión de la ciudad de torreón en el numero correspondiente al sábado 17 de octubre de 1959, en que dicen….. La presa el Chique tuvo un costo de ocho millones de pesos par el gobierno federal y no aprovecha (en esa época) sus setenta millones.
Jalpa ha sido grandemente beneficiada con el nuevo servicio de electricidad recientemente inaugurado (24 de junio de 1964) por el entonces presidente de la republica, Lic. Adolfo López Mateos. Cierto que la ciudad ya tenia igual servicio antes de esta fecha pero no era suficiente la fuerza motriz desarrollada parta el consumo de la población y que era suministrada por una Empresa Particular. A la fecha, al Secretaria de Recursos Hidráulicos se encarga de abastecer del fluido eléctrico no solo a la cuidada de Jalpa, si no a varios pueblos de la región (entre los que se encuentra la Villita de San José, cuya inauguración fue efectuada en Junio de 1965 y el domingo 1º de agosto del mismo año, bendijo la instalación eléctrica el Excmo. y Rdmo. Sr. Dr. Don Alberto, Almada Y Merino. Obispo de Zacatecas) utilizando para ello la importante presa “El Chique”, construida por el Gobierno Federal en el punto así llamado y dentro del territorio correspondiente al territorio de Tabasco, Zac. De hay parten los canales conductores del preciado que llegando a Jalpa podrán convertir a este lugar en un imperio de riqueza vegetal siempre y cuando sus habitantes sepan aprovecharse de tan rico elemento, y que el Gobierno facilite los medios para que sean en provecho del pueblo general.
Hablando de la presa EL CHIQUE, muy oportunos parece insertar lo que sobre ella escribió el periodista Zacatecano Don J. Félix Enciso en el diario LA OPINION, de la ciudad de Correón en el numero correspondiente al sábado 17 de octubre de 1959, en que dice: “...la Presa el Chique tuvo un costo de ocho millones de pesos para el gobierno federal y no aprovecha (en esa época) sus setenta millonéese metros cúbicos de agua que almacena por falta de canales. Presa que ocupa por lo menos 12 kilómetros cuadrados de terreno laborable, que anualmente producía trigo, nuez y otros especimenes frutales, que daban a la región cientos de miles de pesos por concepto de ganancias. Además el agua obligo a que fueran derribados los centenares de sabinos que había en la explanada que abarco el cause de la presa el Chique.-se acabo con el pueblo instalando en la ex –hacienda de Santiago mismo que floreció en otro rumbo de la misma región.- el agua de la presa (la caída) el Chique puede mover una turbina y proporcionar fluido eléctrico a tabasco, Huanusco y al norte, Tayahua y Villanueva”.
En la presa de que hablamos y en la parte superior de la cortina y en la base de la escalinata se encuentra una placa de bronce que tiene la inscripción siguiente; “PRESA EL CHIQUE.- sobre el Rió Juchipila.- Construyo por cooperación de la Secretaria de Recursos Hidráulicos y Gobierno del Estado siendo presidente de la Republica el C. Adolfo Ruiz Cortinez, Subsecretario de Recursos Hidráulicos encargado del despacho el C. Ing. Luis Echegaray B, Gobernador del estado, C. Lic. Francisco E. García. Datos de la Obra.- Costo total $8700, 000,00.- Capacidad 64.000,000. Metros cúbicos. Superficie de riego 2,500 Hs.- Iniciada el 15 de noviembre de 1956.- Inaugurada hoy por el C. Ing. Luis E. Brean Montes, Sub. Srio. de C.Y.O.P.- Representante del C. Presidente de la republica.- El Chique, Zac. Septiembre 15 de 1958”.
Pero volviendo a lo que s refiere la ciudad de Jalpa debemos decir, que uno de sus principales edificios es el antiguo y vetusto templo parroquial que data del siglo XVII y es notable por su fecha que se compone de dos cuerpos con columnas de estilo chirriguresco y teniendo en la parte superior del segundo un complicadísimo Monograma que al parecer se grabo intencionalmente y con el deliberado propósito de dificultar a las generaciones venideras el que fuera descrifado. Personas peritas en la materia se han confundido ante este complicado teorema y por lo tanto, nada se ha podido poner en claro sobre el asunto;
Pero lo q si sabemos es, que la actual parroquia se comenzó a construir en 1637 y en el mismo lugar donde los indios levantaron el primitivo en 1535 (Datos de la anciana Doña Sabina Luevanos y Doña Clara Gonzáles Arechiga quien les conserva escritos). En 1822 se sabe que fue reconstruido por el entonces Cura de Jalpa, D. José Maria España. El templo primitivo cuyas paredes eran de adobe y techo de madera, fue destruido la noche de un jueves Santo (Posiblemente del año de 1822 en que le reconstruyo el señor Cura España) y es de creerse que el señor España fuera el que le adopto las bóvedas actuales que de manera tan ingeniosa se hicieron levantar sobre los pilares de cantera que al efecto se incrustaron en los muros por la parte inferior y que les sirven de sostén. ¿Tenia el Señor Cura España algunos conocimientos de Inglaterra? Probablemente.
Del templo primitivo y que fue erigido por los indios, ya lo debemos suponer que fue el fruto del celo apostólico de los misioneros franceses pero de manera especial, del M. R. P. Fray Juan Padilla que fue el primero que con su planta santificó estos lugares. El primitivo templo fue de muy cortas proporciones y de muros de adobe con techo de terrado (como también lo fue en cuanto al techo el segundo). La madera para esta fue cortada en los cerros inmediatos a Jalpa donde se encontraba en abundancia y de proporciones regulares. No será exagerado suponer que fuera cortao en el hoy cerritillo llamado el “Tepeyac”.
El actual templo Parroquial se encuentra ubicado en la 1/a Calle de Álvaro Obregón y con vista al Noroeste.

Desde un principio el primitivo templo fue dedicado al Apóstol Santiago y así lo fue el segundo (actual), cuya imagen en relieve se puede ver aunque de pequeñas proporciones sobre la clave que sierra el arco de la puerta principal y a sus lados en las pechinas podemos ver las estatuas en cantera de los Apóstoles San Pedro y San Pablo, las columnas fundamentales de la Iglesia Católica. La vetusta torre de dos cuerpos carece de arte y más parece que lo es de una fortaleza medio eval. Hasta hace pocos años (1960) todavía mostraba los impactos de las balas como recuerdo de los frecuentes asaltos que sufriera la ciudad en la época de la Revolución. A la fecha ya no existen por haber sido restaurada.

El amplio atrio que es de forma irregular que aún conserva todavía, fue antiguamente el Panteón de la Parroquia que según la costumbre establecida y que perduro hasta fines del siglo pasado (A pesar de ser abolida por el Ilmo. Señor Obispo de Guadalajara en 1822), a principios del siglo actual día casi totalidad de sus gavetas y lapidas funerarias. Aquí fue sepultado él Capitán don Ignacio Ruiz, del partido liberal, con motivo de haber sido asesinado en el cubo de la torre cuando subía a parlamentar con el Comandante conservador, don Francisco Collantes, en 1864. Era de Huanusco y militaba en las tropas del General don Trinidad García de la Cadena. Parece ser que el ultimo cadáver que se sepulto a la entrada de la puerta del Noroeste fue el del Sr. Cura don Desiderio Míreles que Falleció en Jalpa el 15 de Mayo de 1885. Ala fecha solo queda como recuerdo del pasado é incrustada en el muro del Noroeste, una pequeña placa de cantera que tiene la siguiente Inscripción: “El día 8 de Febrero de 1849, se sepulto el Sr. Cura Lic. José Esparza”.

De este señor no consta que propiamente fuera Cura de la Parroquia de Jalpa y por lo tanto, se viene esta pregunta que no puede ser contestada: ¿De donde era el señor Cura Esparza? No se sabe y probablemente lo seria de otro lugar y quizá por ser originario de esta ciudad se le sepultara aquí, donde falleció.

Como dejamos dicho, no fue sino hasta el primer cuarto del siglo pasado cuando se le quitó el techo de madera para sustituirlo por el de bóvedas y que son las que actualmente tiene y que para utilizar las paredes antiguas se hicieron descansar sobre los pilares que al efecto se levantaron incrustados en los muros. A esto se debe el defecto que se nota luego y que consiste, en que no concuerda la longitud y latitud con la altura de las bóvedas; sin embargo y a pesar de este lamentable defecto que no se supo corregir cuando se pudo hacerlo, esta construcción es sui generis y hace honor al autor de semejante innovación en la materia. Pocos se revistieron sus muros y bóvedas de recargados adornos de mal gusto y que más bien, afean que favorecen la primitiva construcción puesto que están en completo desacuerdo con el arte, del altar mayor y con los de los cruceros muy diferentes también.

El templo se compone de una sola nave pero con cruceros, en forma de cruz latina pero sí, de regulares proporciones y el que en un principio debió tener su retablo de madera estofada según la costumbre de la época en que se construyó y el que sin duda alguna desapareció con el incendio que sufrió la noche de Jueves Santo de 1822 como lo dejamos dicho.

Con motivo de ser el Apóstol Santiago el Patrono tanto del primitivo templo de Jalpa como del pueblo de Santiago de los indios, inmediato a esta, los naturales le hacían grandes fiestas en su día, y en estas tomaban partes también los Españoles que aquí residían y al efecto, la culminación de tales solemnidades lo rea una simulación, harto imperfecta, de la batalla de Francisco pero que al correr de los años sufrió grandes modificaciones pues por lo visto, con ella se trataba de recordar la participación que se daba al Apóstol Santiago en las luchas finales de los hispanos con los indios. Lo dicho no era pues que una mixtificación burda que se hacia con sus mitologías paganas y de ahí, que perdieron su originalidad se le designó como la fiesta de los “TASTOANES”, que al parecer y aun que se diga lo contrario por algunos historiadores, dicho vocablo tiene su origen en el Caxcanes.

La simbólica fiesta de los “TASTOANES” o “TESTOANES” como otros los llaman, se estuvo celebrando en Jalpa por varias centureas en los últimos días de julio pero aquí dejo de tenerse, en el primer cuarto del siglo actual y con motivo de la revolución que estallo en el país para derrocar al presidente Díaz. Posteriormente se le ha querido restaurar – y muy de alabarse es esto -, pero ya perdió su originalidad y el ambiente actual que predomina tanto en el orden social como religioso, es el menos indicado para ello. “Del tiempo de la conquista datan una multitud de danzas y fiestas indígenas entre otras, las de los tastuanes” (Dávila garibi, Pág.164).

Acerca de esta fiesta ya desaparecida, nada mejor que reproducir lo que sobre ella se lee en la obra titulada #ESTUDIO ETNOGRAFICO -) HISTORICO, escrito por el señor don Higinio Vázquez Santa Anna, Págs.78-84, y es lo siguiente:…
“La danza de los tastoanes no era una mera diversión; tenia un fondo histórico bien definido y sus diálogos en que los vocablos nahuas alternaban con las voces castellanas en frases y oraciones caprichosamente construidas, eran para los danzantes evocadores de añoranzas y recuerdos, en tanto que para los espectadores constituían una jerga ininteligible. La fiesta de los tastoanes fue, a lo que parece, una derivación de las danzas indígenas que empezaron a bailarse en diversos pueblos de la nueva España a raíz de la conquista para conmemorar hechos y sucedidos en las luchas armadas entre los naturales y los sucedidos en las luchas armadas entre tervención milagrosa que creían los indios había tenido en dichos hechos al Apóstol Santiago. El aztequismo tas toan proviene del vocablo náhuatl “TLANTOANI” acomodado a la evolutiva fonética del castellano se convirtió en tas toan, que el pueblo uso siempre en plural por ser varios los danzantes que intervenían en esta fiesta. La danza de los tastuanes se organizaba en el campo, en las goteras del poblado y una vez dada por el capitán la orden de marcha, los tastoanes se dirigían en dos alas al interior del pueblo en medio de una gritería espantosa, y cubiertos los rostros con mascaras que representaba diversos animales y era esto lo que llamaba frecuentemente loa atención de los muchachos que en mayor numero que la gente grande que la gente acudían a ver la típica danza. “Nada mas abigarrado que el conjunto que presenta aquella fantástica turba: enormes mascarones de barro o de cuero, bien imitando un rostro humano grotesco y feroz, ya el de cualquier animal un perro, un gato, un lobo o un gallo cubren los rostros de los danzantes; sobre la cabeza ostentas desmesurada peluca de colas de res de distintos colores, que hacen de cada cabeza una verdadera cabeza de Medusa: como los indígenas son regularmente bajos de cuerpo, y para presentarse en esta mascarada no hacen algo para aumentar su estatura, bien se supondrá cualquiera la desproporción que presentaran con aquellos rostros y aquellas cabezas deformes descansando sobre raquíticas bases. Cubren sus cuerpos con grandes casacas de chillantes colores, de corte igual al frac., bien abotonados por delante, y cuyos faldones se levantan grotescamente al menor movimiento. Un calzón corto, también de color abierto en sus extremidades inferiores, como usan las calzoneras nuestros campesinos de las haciendas ( a fines del siglo pasado y principios del actual ), les cubre hasta media media pierna dejando dejando descubierta la otra media, hasta llegar al pie calzado con zapatos de grandes orejas, hechos de baqueta de becerro, o mas toscamente aun; con huaraches, chacolís o sandalia, como quiera llamárseles, también cuero, apenas curtido. Algunos de estos danzantes llevan nombre propio. Así en Mezquitan (Jalisco) distínganse cinco: Barrabás, que es el principal de ellos, Anás, Satanás, Averrago y Chambelico. Por delante de estos, dirigiendo la marcha, suele venir otro enmascarado, que se distingue de los demás en los botones amarillos de los casaca y en el kepí calado hasta uno de los ojos, pues se coloca aquél inclinado conquistadoramente; dáse a este individuo el nombre de sargento y es el que guía contra Santiago a los tastoanes; aunque su inmediato jefe es uno de entre ellos mismos. Como antes dije, cada uno de los danzantes esgrime en la mano derecha una espada de madera y en la izquierda lleva un escudo o una tableta de madera también, en donde, de---ando en cuando, da con la espada fuerte golpes, acompañados siempre de un grito o de una carcajada salvaje. En algunas partes los danzantes no llevan escudo; llevando únicamente dos individuos que acompañan a santiago y a quienes se supón de de nacionalidad árabe, puesto que se les llamaba los moros; pero que no revelan tal origen de su vestidura, compuesta de un penacho de plumas, una tunicela, medias, zapatos con caligas etc. Dos de los naturales (indios) tocan hasta echar los pulmones la chirimía y el tamboril; y al compás de sus sones, si es que aquella música salvaje tiene algún compás, saltan de una manera bonachona los pesados danzantes. A intervalos, el que camina por delante como jefe de ellos, tira con la espada una raya horizontal en el suelo y golpea después con el arma, su tableta o escudo, gritando una frase ininteligible. No pocas veces alguno de los danzantes se desprende de las filas, entra en el tenducho cercano, pide una copa de vino, bébela y se reúne luego con sus compañeros, sin haber pagado la mercancía; porque es de saberse que los danzantes consideran como un privilegio, que les es inherente, no pagar lo que se vende, y es de advertir también que los vendedores de comestibles y bebidas les reconocen tan extraño privilegio, pues nunca se a llegado a saber que por tales libertades se interponga reclamación alguna. Suele precisamente interrumpirse también la danza al encuentro de los tasto anees con Santiago, quien a andado visitando en su cabalgadura algunas casas del pueblo. La pelea ente el cristiano y sus enemigos ineludible; cambiase golpes de una y otra parte; pero el Santiago se escapa y la danza prosigue. Toda la mañana dura aquella zambra, que por supuesto, no termina aquí, porque la mayor parte se reserva para la tarde. Llegada está, salen en marcha triunfal con los danzantes de la mañana, los reyes, tres graves personajes con los rostros teñidos, uno de negro, otro de blanco y el otro de amarillo, llevando en la cabeza sendas coronas doradas de forma antigua, casacas de color, calzón corto, medias blancas y zapatos orejones; por añadidura, sobre la nariz de uno de ellos cabalgan enormes quevedos (anteojos). A veces suelen acompañar a los reyes otro indígena vestido con una camisa bordada de hilo negro o rojo, de nangas cortas, que dejan asomar las largas de otra camisa interior, enaguas de franela y rebocillos de seda o hilo y llevando una mascara con rostro de mujer: este personaje recibe el nombre de la reina.- La profesional comitiva se dirige hacia una graderia de vigas levantadas de antemano en la llanura; en aquel sitio toma asiento los representantes de quienes se dan el titulo de reyes. El primer asunto de que esos altos personajes se ocupan, es mandar a los ex danzantes que midan el terreno; y al efecto los fieles servidores representan obedecen la orden, tendiendo cordeles en una grande extinción. Apenas estos agrimensores han dado parte del éxito de su comisión, cuando bebiendo los vientos, caballero en un jamelgo tordillo o blanco que todo va allá entre nosotros, aunque en puro castellano o sea lo mismo, anomal que debe estar hecho a las fatigas y que va enjaezado a la usanza de la tierra, pero llevando además al pescuezo un collar de grandes cascabeles, y sobre la montura un caparazón rojo que le cae sobre las ancas, aparece Santiago, con sombrero tendido de los que en el país se llama jaranos, una de cuyas alas se levantan prendida con un penacho de plumas de todos colores. Su traje, en lo demás, es como de los vaqueros de nuestras haciendas: camisa blanca, de burda tela, con el cuello des brochado, dejando ver sobre el pecho el rosario. Chaqueta y calzoneras de gamuza, aunque a veces las usa de pana; y botas o zapatos de cuerpo que sostienen sendas espuelas, cuyas rodajas de hierro producen al cabalgar un agradable retintín. Lleva en la mano derecha un ancho machete, no de palo como el de los otros, si no de hierro; y con la izquierda maneja la cabalgadura en tanto que de su hombro del mismo lado pende a trabes un sarape o manta de vistosos colores.

Ver al caballero los danzantes a quienes en general da el vulgo el nombre de tastoanes, y arrojarse sobre el dando alaridos, todo es uno. A su vez Santiago suelta la rienda a su blanco animal, y blandiendo su berrease espada, tiende a escaparse aquí, acá y acullá de sus enmascarados enemigos. Algunas veces estos que no bajan de veinte y que suelen ascender a muchos mas, logran cercar al que representa al Santo; y se traba entre uno y otros reñidísima escaramuza en que me nudean de una parte los palos, y de otra los cintarazos; pero nunca se appdoran del jinete los pedestres, bien sea por la superioridad del arma de aquel sobre las de sus competidores, ya por su destreza en manejar la cabalgadura o en fin, lo que es mas probable, por ser una cosa convenida y que forma parte de la farsa que Santiago salga vencedor, interior no llegue la hora de terminarla; lo que sucede, cuando dura un solo día, al caer la tarde del propio; y cuando se representa en varis, al fe neceser el ultimo de la brega. Entonces, es de verse el enjambre de los llamados tastoanes que se apiñan en torno del caballo y su gente, forman do una masa compacta que no deja a aquel dar un solo paso y que hostiga al otro hasta cansarlo y dar con su humanidad en el suelo; triunfo que celebran con grande algazara los vencedores, lanzando frases discordantes en una jerga mas incomprensible que el mas al revesado flamenco. Esta jerga los meritos de no ser entendida ni por los mismos que los mismos que la hablan, de tenerse como lenguaje oficial de la representación y de no pertenecer a idioma ni dialogo alguno de los conocidos; y yo podría asegurar que hasta de los desconocidos. Cuando se ha logrado el reconocimiento del Apóstol, sus aprehensores, sin cavilar mucho, le atan con cuerdas solidamente los puños a la espalda, y de tal guisa le conducen ante los reyes, uno de los cuales coloca en sus rodillas un libro, en el que aparenta escribir con burlescas maneras y contorciones, el interrogatorio, que figura hacerse del aprendido: luego alto tribunal delibera acerca de la sentencia que merece el vencido y pronuncia contra el la de muerte, que inmediatamente le aplica con sus armas los tastoanes, haciendo saltar del pecho de Santiago, una corriente de sangre roja...de res que a prevención ha traído el sentenciado guardada en una vejiga oculta bajo la camisa. El melancólico tañido de la campana suena en la rustica torre de la iglesia inmediata anunciando la oración de la tarde; como si ese sonido fuera un toque de dispersión ya acordado, el concurso que presencia la fiesta que acaba de dar termino, se esparce en todas direcciones. “Tal es la fiesta de los tastoanes; atractiva, a pesar de las ridiculeces que en ella se han introducido y de la pobreza miserable del vestuario de los representantes; llena de expansión por la franqueza y el buen humor de los que actúan etc.
Sabe retablo de madera según la costumbre de la época en que se construyo pero que desapareció sin duda alguna, en el incendio que sufrió como lo dejamos dicho. Actualmente es titular de la parroquia de l SEÑOR DE JALPA, venerable imagen que representa a cristo nuestro señor muerto en la cruz, y cuyo origen se remota al siglo XVII, según el decir de las personas entendidas en la materia y hay razones muy fundadas para asegurar la traída de la imagen a esta s regiones por los religiosos franciscanos que tomaron a su cargo la dura tarea de evangelizar a los salvajes moradores de esta tierra. Que la escultura en cuestión fue traída por los religiosos franciscanos, no hay duda alguna y aun se sabe que el donante lo fue nada menos que el V:P: Fray Antonio de Segovia.
El muy ilustre Sr. Canónigo magistral de la catedral-Basílica de Zacatecas, don Felipe de Santa Anna, muy versado en estos asuntos y que me honro con su particular estimación, me refirió tratándose de la imagen del Señor de Jalpa. Que “siendo párroco de esta parroquia el Sr. Pbro. Don Francisco de Paula Robles, encontró en unos viejos documentos de la notarias( nota: téngase presente que el archivo parroquial fue quemado durante la revolución del primer cuarto del siglo actual) que la santa imagen fue donada a los naturales de xalpa, por el V:P: Antonio de Segovia quien misiono por estos lugares a raíz de la conquista” a robustecer esta noticia esta a comprobarlo la costumbre que en este sentido tenia el venerable religioso franciscano y así lo vemos en la “BREVE HISTORIA DE NUESTRA SEÑORA DE ZAPOPAN” quien en la pagina 19 se dice:” se entraban los varones apostólicos(los VV.PP. Fray Antonio de Segovia, Fray Miguel de Bolonia y fray Juan de padilla) en la provincia de Jalisco, convirtiendo a los caciques de estos o los otros territorios y con su amparoedificaban unas chocitas de adobes, cuando mucho cubierta de palma o céspedes, que disponían como capillas, aseadas en lo posible, plantaban su cruz y colocaban una imagen de nuestra señora o de algunos santos, celebraban el santo sacrificio de la misa; juntaban a los indios para catequizarlos, les predicaban la palabra de dios por medios de algunos interpretes, se valían de donados indios hasta que aprendían la lengua de estas naciones ( donde disonaban). El dejar en los pueblos imágenes de nuestra señora sobre todo imágenes de otro santos, fue el cuidado especial de los misioneros , tal vez para quitar a los indios la afición a los ídolos y que tuvieran verdadera devoción, entrándoles por los ojos como acostumbrados estaban a la santísima virgen y a los santos” y más delante se dice para comprobar lo dicho:” y para que mas aficionados les daban (a los indios) mas iomagenes de cristo nuestro señor y de la virgen santísima y de los santos que les dieron por patronos y titulares para que acudiesen a su culto y veneración” así pues es de creerse y aun tenerse por seguro que la santa imagen del señor de Jalpa es donación que dejo el V. Padre Fray Antonio de Segovia a los naturales de xallpan .
Como parroquia, Jalpa es una de las más importantes de las diócesis de Zacatecas y además de las mas antiguas pues el primer dato que se tiene es que en 30 de diciembre de 1612, era cura –al parecer el primero- el bachiller don Joseph de Figueroa y Villagas. El muy señor canónigo don Felipe Santa Anna, recientemente falleció, y que era arcediano de al catedral de Zacatecas me aseguro que en 1600 Jalpa ya estaba constituida en parroquia ; pero si al Bachiller Figueroa no fue el primer párroco de que se tiene memoria tal vez pudo ser el segundo. Actualmente cuenta de ordinario al párroco que lo rige con dos sacerdotes que le ayudan en las labores.

Llama también la atención el inconcluso templo de San Antonio que debe su origen al infatigable celo del santo y virtuoso canónigo, don Francisco de Paula Robles, hijo de Jalpa, que lo inicio el año de 1880 y cuando Párroco del lugar. Este señor adelanto la obra que dejo en el estado en que se encuentra y que no logro terminar por haber sido cambiado a la ciudad de Zacatecas por sus superiores.

Actualmente se le esta acondicionando para que llene sus funciones a que se le destina, por su actual Capellán, Pbro. Don Amado Acevedo, pero de una manera provisional. En el interior de este templo se encuentra sepultado el sr. Pbro. Don Norberto Reyes, que falleció teniendo a su cargo la Capellania.

No debemos pasar por alto el pequeño templo levantado en la sima del cerro llamado “El Tepeyac” y que se encuentra al oriente de la población y en lo que es parte de la sierra de Tlachichila. Fue edificado por el Sr. Cura don Felipe de la Isla, quien recibió el curato de Jalpa el 31 de diciembre d 1890 y lo entrego el 8 de julio de 1894. En un principio se le quiso construir de regulares proporciones pero al fin se prescindió de ello sin duda por falta de fondos y las dificultades que se pulsaban para lleva a cabo su construcción. Se encuentra abierto al culto pero este solo se tiene de manera especial, el 19 de diciembre en que se pospone para esta fecha en que se verifica una verdadera romería en que casi la totalidad de los habitantes de la ciudad se trasladan a la sima para gozar de las distracciones que se allí se tienen, así como para pasar un día de recreo por todos apetecido con anterioridad.

La plaza principal que lleva el nombre del ilustré hijo de Jalpa, el general do Jesús Arechiga, es amplia y presenta hermoso aspecto por los frondosos árboles que la circundan y se encuentran en su interior. Por más de doscientos años solo fue un páramo que en el tiempo de lluvias se convertía en “un inmenso lodazal. El escritor y profesor don Zenaido Rodríguez al hablar de Jalpa en su “GEOGRAFÍA DEL ESTADO DE ZACATECAS”, Dice: “. En la cabecera de l municipio se halla la extensa plaza principal ya que el delicioso clima de Jalpa es realmente propio para las variadas producciones vegetales”.

Cuenta tan bien la ciudad con una oficina de correos cuyo movimiento postal es de una activa intensidad puesto que aquí se hace la distribución de las piezas recibidas tanto de zacatecas, como de Aguascalientes, Guadalajara y los puntos intermedios, así como las que se destinas también a esos lugares. En Jalpa se hace una nueva distribución postal que se destina a innumerables ranchos como son los que pertenecen a la jurisdicción de Rentas y la Oficina Federal de Hacienda que manejan gruesas sumas de dinero por las contribuciones que recaudan según el ramo que les corresponde y siendo la principal, la que ingresa por concepto de contribuciones que paga el comercio local en el que se encuentran grandes capitales invertidos. Cuenta además con una Oficina Telefónica aparte de otra que se encuentra ubicada en el interior del Hotel Reforma y que presta grandes servicios para cuantos necesitan ponerse en contacto con la importante ciudad de Aguascalientes, ya que la primera, solo tienen conexiones con la ciudad de Juchipila

La ciudad de Jalpa es centro de importantes vías de comunicación pues a ella llegan y salen las lenidades que hacen el recorrido de Aguascalientes, Guadalajara; por ella pasan las diversas que transitan por la carretera saltillo Guadalajara y de aquí, parte también una brecha que comunica con la ciudad de Tlaltenango de Sánchez Román.
La importante empresa de la “LINE VERDE, S.A”
Que cubre barias rutas del centro del país y del estado,
, tiene aquí sus oficinas centrales por estar formada por varias personas que son las accionistas y que debido a su decidido afán de progreso han logrado colocar en buen lugar a la tierra que los vio nacer ya que ocupa uno de los mas importantes centros comerciales en el Estado.

La población de Jalpa dado el clima dominante exclusivamente templado, se dedica a la agricultura, ganadería, horticultura y fruticultura; pero otros moradores manufacturan canastas y chiquihuites de otate y otros tejen costales “Temepet” (Rodríguez). Por muchos años la industria principal a que se dedicaron sus laboriosos habitantes fue, la manufactura de chiquihuites y canastos, que gozaban de bien merecida fama en todo el Estado y fuera de el; por esta razón apodaron a los Jalpenses con el remoquete de “chiquihuiteros” pero a la fecha ya apenas si estos artefactos se que salían de sus numerosas fraguas, tales como cuchillos y hoces que eran notables por el buen acero de que estaban hechas, así como su temple que mucho se asemejaba al estilo toledano, fabricaban también magnificas espuelas que eran muy apreciadas por los hombreas del campo pero como decimos, todas estas actividades han sido reducidas actualmente a su mínima expresión y no es aventurado asegurar que están desapareciendo ya.

La importancia comercial de Jalpa ha sido en aumento tal, que recientemente se ha instalado una agenda del Banco del Comercio del Interior, S.A., que mucha falta hacia y que solo se logro, después de que los técnicos en este ramo hicieron un detenido estudio de sus actividades agrícolas y comerciales de la región y fuera favorable se acordó por los altos jefes de esta prestigiada institución, que se instalara su sucursal cuya apertura fue motivo de general aceptación de los calpenses y de la región en general. No debemos olvidar que estas actividades aumentaran en el futuro gracias al importante Sistema de Riego cuyos canales llegan ya a los aledaños de la ciudad para conducir las aguas de la Presa “El Chique”, y que fuera inaugurado el 21 de junio de 1964 por el entonces Presidente de la Republica, don Adolfo López Mateos. Con el se inauguró también la electrificación que vino a sustituir la deficiente servicio que antes se tenia, ya que su red solo abarcaba el perímetro de la población.

Con la demolición del antiguo edificio municipal desapareció también el que por tantos años ocupó la Escuela “ENRIQUE PEREZ”, llamada así para perpetuar la memoria de un gran maestro de ese nombre que era originario de Mascota, Jal., pero que venido a Jalpa dedicó los mejores años de su vida en el Magisterio. Fue el forjador de varias generaciones. Pero el edificio a que nos referimos, era quizá el más antiguo de que se tiene memoria pues se sabe que se construyó por los años de 1818 a 1820. Como se encontraba en malas condiciones ya no era suficiente para el servicio a que se le destinaba, fue clausurada esta Escuela y derribada así como la antigua Presidencia Municipal para construir la nueva que se proyecta levantar.

Para suplir a la antigua Escuela se construyó otra nueva pero ya en lugar distinto y al poniente de la población y que lleva el nombre del General zacatecano don Francisco Murguía. En esta se encuentra una placa que dice lo siguiente: “ESCUELA “GRAL. FRANCISCO MURGUIA” CONSTRUIDA POR EL C.A.N.C.Y SIENDO PRESIDENTE DE LA REPUBLICA EL C. LIC. ADOLFO LOPEZ MATEOS Y GOBERNADOR CONSTITUCIONAL DEL ESTADO, EL LIC. FRANCISCO E. GARCIA, INAUGURADA EN ESTA FECHA POR EL ING. SALVADOR PEÑA SLAUS? SUBSECRETARIO DE RECURSOS NO RENAVABLES DE LA SRIA. DEL PATRIMONIO NACIONAL, REPRESENTANTE DEL SR. PRESIDENTE DE LA REPUBLICA.- JALPA, 16 de septiembre de 1959”.




















Al inaugurarse la Escuela Murguía el personal de la misma estaba formado de la manera siguiente:

Director: Profr. Gonzalo Aréchiga González.

AYUDANTES.
Profr. J. Jesús Flores Flores.
“ Enrique González Cortes.
“ Máximo Herrera Carrero.
“ Rosendo Rodríguez Horta.
Profa. Rosa Maria Aréchiga.
“ Rosalina Huerta Ramírez.
“ licia Martínez Aréchiga.
Presidente Municipal: Rutilo Sandoval Ortega.
A la fecha, sustituyen a varios profesores de ese entonces los siguientes:

Profr. Filemón Rodríguez R.
“ Roberto Medrano Bautista.
Profa. Rosa Maria Flores Cuarenta.
“ Rosalinda Bañuelos Mercado.
No lo es menos también el importante centro docente de la Escuela Secundaria “GRAL. ISABEL ROBLES”, que abrió sus puertas a la juventud en 1960, siendo presidente de la Republica el Lic. Don Adolfo López Mateos y a empeños de los jalpenses y con el apoyo de Gobierno del Estado. Esta escuela vino a llenar un vacío ya que infinidad de jóvenes que quedaban con solo su Primaria por no tener los recursos necesarios sus progenitores para enviarlos a la Secundaria de Juchipila, que era la ciudad más inmediata en que la había. En la actualidad asisten a este Plantel no solo los jóvenes de la ciudad sino también, de toda la región como Huanusco, Tabasco, Tayahua, etc.

Orgullo de Jalpa lo es también el edificio que ocupa la escuela oficial “LEOBARDO REYNOSO”, a la que asisten solo las niñas y que se conceptúa como uno de los mejores de la región. Cuenta con muchas y bien acondicionadas aulas, con un Auditorio y demás dependencias todas muy bien cuidadas por el celo que caracteriza a su directora, la gentil señorita Rogelia González y sus entusiastas compañeras que saben responder a la noble misión que desempeñan. En el pórtico que da entrada al edificio se encuentra una placa con la siguiente Inscripción: “ESCUELA PRIMARIA PARA NIÑAS.- CONSTRUIDA 1946-1948.- Presidente de la Republica: C. LIC. MIGUEL ALEMAN.- MINISTRO DE EDUCACION: C. LIC. MANUEL GUAL VIDAL.- GOBERNADOR DEL ESTADO: C. LEOBARDO REYNOSO.- COSTO: COMITÉ ADMINISTRATIVO DEL)) PROGRAMA FEDERAL DE XCONSTRUCCION DE ESCELAS.- $84,568.34 GOBIERNO DEL ESTADO.

“84,568.34
___________
Total $109,136.68
INAUGURADA POR PRIMER MAGISTRADO DE LA NACION EN ESTA FECHA.-JALPA ZAC., 18 DE MAYO DE 1949.

Al inaugurarse la ESCUELA LEOBARDO REYNOSO el persona l docente estaba integrado de la manera siguiente:
Dra. Profa. Rogelia Muro Lípez
Ayuntamiento
Profa. Graciela González Sandoval
“ Flavio Muro López
“ Belén Martínez Calvo
“ Ma. Trinidad Robles Flores

Por el año 1880 se construyo una escuela para niñas con el entonces presidente municipal don Felipe Villalpando cuyo nombre se le dio después oficialmente al edificio y siendo gobernador del estado el general jalpence don Jesús Aréchiga.

Labor inmerecedora de encomio es la que lleva a cabo las abnegadas religiosas que han sabido cumplir con su deber y a la fecha buen numero de damas jalpences deben su formación social, cultural y religiosa, al plantel que mencionamos en este colegio se implementan algunas materias que son adicionales al programa oficial que se tiene como base por estar incorporado a estas escuelas del estado. En el se han capacitado infinidad de señoritas que actualmente ocupan puestos de importancia en casa y oficinas comerciales. Magnifica labor hacen estas buenas y abnegadas religiosa.

Cuentase además, con los consultorios de los acreditados Calixto Medina, don Eduardo Félix, don Luís Tachiquin y el doctor Aguilar que tiene a cargo el Seguro Social recién instalado en esta cuidad. Mención espacial merece también el dentista Macdonald, que en su consultorio no solo atiende a cuantos necesitan de sus servicios profesionales sino que además, en sus trabajos emplea para bien de sus clientes, los últimos adelantos que se conocen en la materia.

No debemos olvidar el Centro de Salud, institución oficial, que presta magníficos servicios no solo a los habitantes de la ciudad sino también, a cuantos a el acuden a el de los mas apartados lugares de la región.

Los habitantes de Jalpa son por lo general, bondadosos en grado sumo y de unas costumbres envidiables pero que se distinguen de manera espacial, por sus actividades personales ya que laboran por el progreso material e intelectual de Jalpa, con un celo ejemplar y muy digno de imitarse. De suyo son corteses en trato social y como ejemplo de su dinamismo tenemos la importante cooperativa de la LINEA VERDE” que hablamos antes pero que no esta por demás repetir que sus buenas unidades recorren las principales carreteras de país puesto que llegan hasta Saltillo y Monterrey y cuenta con un buen edificio que se destina a la Terminal y que se ubica en la Plaza Aréchiga, pero que dado el gran movimiento que allí se tiene de unidades que llegan y que salen en todas direcciones, resulta ya inadecuado para el uso a que se le destina.

Por lo que al Municipio se refiere, pertenecen a él los siguientes ranchos: Abanicos, Aguilillas, Alcaparrosa, Aguacate, Aguacate de los corona, Agua Zarca, Aguilillas, Alcaparrosa, Amarillas, Los Alisos, Arroyo Hondo, Arroyo del Tío Cleto, El Astillero, Bajíos de la Gloria, Los Bancos, Barranca del Jocoqui, Barranca de los Portales, El Barrial, El Bruno, Caballerías, Cae el Agua, La Calera, La Cantera, Cañada o Botas, El Caracol, El Carrizal, Ceja del Llano, Cerritos, Cerro Pelón, La Ciénega, La Cieneguita, Coalaca, Las Codornices, Cofradía, El Colomo, Col. Aréchiga, Corral de Piedras, Las Cruces, La Cruz, La Cuartilla, El Cuchillo, Cuesta del Coyote, Chalchisco de Abajo, Chalchisco de Arriba, Chaveña, El Encargo, Escalofrio, Escondida de Abajo, Escondida de Arriba, Fuentes, Garcías”. Otro Arroyo, Garcilan, Guadalupe Victoria, Guayaba o del Palmar, Guayabo del Realito, Guayabo del Tepizasco, El Guayabo, Golondrinas, Haciendita de los Borja, Haciendita de Romero, Huastita, Huencho, El Huizache, Huizacheria, Iglesias, Jabonera, El Jagüey, La Joya, L Leonera, El Librillo, El Limón, Los Limones, Loma Larga, Dos Lalanitos, Macahuta, Majada, Maña, Martínez Barrio, Marchagua, La Margarita, La Martinica, La Mecita, Marchahua, Mezquite, Mezquitito, Los Mirasoles, Mixton, Molcajete, La Morita, El Nogal, La Noria, El Ocote, Orteguillas, Ojo de Agua, Ojo de Agua del Mezquite, Ojo de Agua del Sabino, Las Panochas, Palito de la Virgen, El Palmar, La Palmilla, Palmillos, Palmareguito, Las Palmitas, Las Palomas, Palos Altos, Palo Verde, Palo Blanco, Paredones Blancos, El Patrocineo, Peña Carda, Piedras, Las Pilas, El Pinito, Pitahaya, Los Portales, Las Presas, El Pueblito, El Rabion, Los Ramírez, El Ranchito, Rancho de Arriba, El Refugio, El Reparo, Rincón, El Rincón, Rodeo, Rodeo de la Purisima, El Rodeo, El Romerillo, Sabino, Los Sabinos, Santuario, San Andrés, San Antonio, San Bernardo, El Sandoval, San Francisco, San Isidro, San José del Huarache, San Bernardo, San Nicolás, San Vicente, Santa Clara, Santa Cruz, San Isidro, Santa Isabel, Santa Rosa, Santa Teresa, Los Santiagos, Santo Domingo, Los Suces, El Sauz, La Soledad, Los Soyates, Tenayuca, Teocaltichillo, Tepehue, Tepezala, Tepehuisco, El Terrero, Tuitan, Villita de Abajo, Vinetaria y Yerbabuena.

El suelo del municipio por lo general es sumamente accidentado puesto que, como dejamos dicho, la cruzan de norte a sur las grandes y altísimas Cordilleras de las Sierras de Tlachichila y Morones, por lo tanto, la agricultura apenas si ocupa la tercera parte de sus suelos pero cuyas tierras no son de mala calidad.
Sus inhiestas montañas son el producto del levantamiento de las capas superiores de la Tierra causadas por las fuerzas internas en las épocas antidiluvianas y tanto estas como todos sus montículos y lomeríos que se levantan en sus inmediaciones, ofrecen el geólogo un basto campo para sus investigaciones. Así podemos apreciarlo en los lomeríos cercanos al poblado Guadalupe Victoria (Villita de San José) donde a simple vista se puede apreciar en las diversas capas terrestres que están formadas unas por sedimentos de las aguas estacionarias; pero otras, por el activo movimiento de las fuertes corrientes que a su paso dejaron marcada su huella con arenas y pedruscos de muchos y variados tamaños y formas. El interés que tales observaciones nos pueden causar, nos llevan de inmediato a remontarnos a la épocas mas remotas para estudiar en su composición las formaciones de tales capas terrestres y de que las que, como ya lo dijimos, unas deben su origen a los constantes sedimentos de las aguas estacionarias que cubrieron la tierra en su totalidad; pero también, rocas cuya materia está cristalizada por el efecto de las altas temperaturas a que estuvieron sometidas. Partes hay en que es fácil apreciar la materia volcánica en sus capas que la forman y es frecuente encontrar en estas fósiles de gran tamaño así como restos de troncos petrificados.
Rica y variada es la clase de rocas a que simple vista muestran su composición metálica y que afloran por doquier pero de manera especial, en las corrientes que bajan de las montañas. Lugares hay en que abundan la llamada Calcita-Óptica y otras muchas más de a misma materia pero en diferentes estados de composición; pero donde mas se encuentran, es en el vecino municipio de Huanusco.
“Los restos fósiles que se encuentran frecuentemente en las calizas y algo en los márgenes de este terreno cretaceo, una vez clasificados, nos pueden acercar a la determinación precisa de su época, pues en las lajas de caliza encontradas en Amoxochil (son comunes por estas regiones) es tal la abundancia de conchas microscópicas univalvas, y bivalvas, que pueden contarse mas de cinco especies distintas de ellas y al golpear esta caliza, es muy marcado el color de la sal amoniacal que ella contiene a causa de los muchos retos animales.- también se encuentran grandes tronos de a flora de aquella época geológica que muchos creen que son de mezquite que ciertamente no vivía entonces; dichos troncos son restos de individuos de otro genero de la familia de as acacias”. Esto escribía a fines del siglo pasado don Juan I.Matute, sobre el examen minucioso que llevo a cabo del suelo del Cañón de Juchipila y del que participa también Jalpa y sus aledaños.
Los centros de población de mas importancia en el municipio jalpence son, la antigua Villita de San José, ahora conocida con el nombre oficial de Guadalupe Victoria, así como las que fueron haciendas de la Cofradía y San Andrés.
El municipio de Jalpa es escaso de corrientes puesto que apenas si cuenta con el río que pasa por el lado oriente de la población y que nace en la Sierra de Palomas del municipio de Villanueva, pero que al llegar a Jalpa, ve aumentado su volumen con la aportación que le dan… gastos monteses, mapaches, conejos, liebres y algunos otros animales”, pero debido a la despiadada caza de que se les ha hecho objeto, las mas de estas especies han ido desapareciendo ya. Es de notar que en ese tiempo, aparece Jalpa con un total de 22000 habitantes (no dice cuantos tendría la ciudad), 2 pueblos, 1 hacienda y 100 ranchos”.
La producción principal la constituye el maíz, fríjol, y caña de azúcar; pero también se le d importancia al cacahuate como dejamos dicho. Expertos en materia de agricultura infinidad de arroyos así como el río Calvillo.
En su suelo, pero de manera especial en la parte central, abunda mucho el cactus conocido con el nombre de pitahayo, y cuyo fruto es altamente apreciado por su exquisito gusto y en el que podría ser industrializado con provecho de la economía regional. No despreciable en su producción del cacahuate que en regular cantidad se cosecha pero que es acaparado luego por los que trafican con esta clase de mercancía que es llevada a los centros industriales donde se le sacan todas las utilidades alimenticias que nos proporciona.
Su flora es abundante encontrándose en su suelo diversas plantas de uso medicinal pero hasta la fecha, se desconocen las propiedades terapéuticas de la mayoría de ellas. En su suelo abunda el arbusto conocido con el nombre de “OCHOTE”, que por florecer en pleno invierno es un elemento de buen aprovechamiento para las abejas, cuya explotación debería de hacerse de manera formal ya que el clima les es favorable en grado sumo.
Cuando en 1894 el historiador don Elías Amador recibió la Primera Geografía del Estado de Zacatecas, al hablar de Jalpa die: “…en sus montañas hay venados, jabalíes, gatos monteses, mapaches, conejos, liebres y algunos otros animales”,pero debido a la despiadada caza de que se les ha hecho objeto, las mas de estas especies han ido desapareciendo ya. Es de notar que en ese tempo, aparece Jalpa con un total de 22000 habitantes (no dice cuantos tendría la ciudad), 2 pueblos, 1 hacienda y 100 ranchos.
La producción principal la constituye el maíz, fríjol, y caña de azúcar; pero también se le d importancia al cacahuate como dejamos dicho. Expertos en materia de agricultura nos dicen que el suelo de Jalpa es el indicado para la siembra de lenteja y algunas otras leguminosas ya que su clima es el indicado para esta clase de cultivos; pero bien podemos decir, que hasta ahora no se ha sabido aprovechar los recursos naturales que ofrece en abundancia el exuberante suelo jalpense.
Existe como una cosa notable en los limites del municipio de Jalpa con los de Nochistlan, por el sureste, y como a unos 15 kilometros aproximadamente, la llamada “PRESA DE DIOS” porque tuvo su origen el desgaje de un alto cerro y causado por unos movimiento sísmicos que se registraron con anterioridad. Esta belleza natural se encuentra en la Barranca “El Jocoque” y el suceso se verificó de la manera siguiente:
En los primeros días del mes de noviembre de 1993, se sintieron en la parte sureste del municipio de Jalpa intensos movimientos telúricos que se acompañaban de fuertes detonaciones subterráneas que mucho preocuparon a los habitantes de la región.
El día 11 de noviembre a temprana hora salió del rancho “Las Pilas”, perteneciente a Jalpa, don J. Guadalupe Ortiz con rumbo a la Barranca “El Jocoque” donde tenía un pequeño “cuamil” sembrado en una de las laderas y que era propiedad de don Luís Sandoval Valenzuela. Llevaba el señor Ortiz, a un jovencito de su familia y ambos conducían ocho borricos a los que seguía un perrillo compañero inseparable del primero.
Cuando ya se encontraban en el predio cultivado, comenzaron a sentir fuertes ruidos subterráneos que se acompañaban de intensas oscilaciones de la superficie que les espantó sobremanera pero cuando menos lo esperaban, de improvisto el terreno se comenzó a agrietar horriblemente hasta que una gran parte de la ladera se deslizó intempestivamente llevándose consigo el sembrado “cuamil” y con el, infortunado Ortiz que fue sepultado vivo por el aluvión de tierra y piedras que al caer taponó la boquilla de la barranca formando de esta manera un enorme bordo natural que dio origen a lo que hoy se le llama “LA PRESA DE DIOS” de cuyas aguas represadas se aprovechan los campesinos de la región.
Milagrosamente pudo salvarse el joven compañero del desaparecido que presuroso fue al rancho de “Las Pilas” para dar el aviso de lo que ocurría y el que fue luego comunicado al entonces presidente Municipal don José Llamas, de Jalpa pronto el funcionario en cuestión se trasladó acompañado de su secretario, don Arturo Aréchiga al lugar de los sucesos donde ya se había congregado un numero regular de gente que asombrada comentaba los hechos a su manera. Al practicarse el reconocimiento por la Autoridad, se encontraron seis borricos que pacían tranquilamente cerca del lugar de los sucesos mientras uno, estaba caído en una profunda grieta de la que ya no pudo ser sacado y tanto mas, cuando le habían sido destrozadas las cuatro extremidades; pero por lo que al perrillo se refiere, este con sus lloros indicó el lugar donde se encontraba pero del que no podía bajar; era una peña que se detuvo en una parte de las agrietadas. Ocho días duraron aun los derrumbes de la ladera y aun se dice que por las grietas se escapaban emanaciones sulfurosas.
Tal es el origen de la llamada “PRESA DE DIOS” pero desgraciadamente, esta belleza natural es del todo desconocida y en parte se debe, a lo accidentado de la topografía del terreno en que se encuentra y al que no es tan fácil llegar por no existir un camino apropiado que facilite el pase de vehículos motorizados.

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Habiendo hablado ya del Municipio de Jalpa y su cabecera en varios de sus aspectos por lo a que su formación geológica se refiere, así como en su topografía y producción en general, justo es que nos iniciemos ya en lo que a su historia antigua se refiere y para lo que, contando con el abundante material que tenemos preparado, comenzaremos por decir lo siguiente:

No fueron mas que una rama de las que formaron la gran familia nahoa”.
Por lo que a estas regiones se refiere, en la época precortesiana del Cañón de Juchipila estuvo habitado por los caxcanes y zacatecos, siendo estos últimos los que dieron nombre a esta parte central de nuestro país (“MEXICO ATRAVES DE LOS SIGLOS”. Bushnam. Nombres de lugares aztecas. Boletín de Geografía Estadística, Tomo 8/op.38) y se extendían desde Cuzpala, Huejucar, Jerez y Zacatecas hasta Nieves, San Miguel del Mezquital (Miguel Auza) y Chalchihuites dentro del territorio del Estado hasta , suplicó a v. Excia. Se de pedir a quien corresponda y en la forma que lo crea mas conveniente, una constancia simple del acta de bautismo de……………..
No es cosa fácil para el historiador de terminar de una manera clara y precisa sobre los que fueron los primeros pobladores de lo que hoy es el Estado de Zacatecas por razón de que cuanto sobre lo dicho se diga, solo son meras hipótesis pero que están muy lejos de ajustarse a lo que sea la realidad ya que nada en lo absoluto se sabe sobre la procedencia de las razas que poblaron a nuestra patria antes que vivieran en ella los toltecas, chichimecas y aztecas. El Señor Elías Amador con muy bien juicio asienta en su obra sobre el origen de los primeros habitantes del Estado, “que no puede asegurarse quienes fueron los primeros pobladores de Zacatecas, pero que si, sin duda alguna, “descendían de las mismas razas que procedentes del Norte se establecieron en diversas épocas en el país, y de quienes el escritor Ochoa Reyes en su obra “LA CIVILIZACION EN LA QUEMADA”, Pág. 53, nos dice: “…ya sabemos que los aztecas o mexicanos, no eran mas que una rama de las que formaron la gran familia nahoa”.
Por lo que a estas regiones se refiere, en la época precortesiana el Cañón de Juchipila estuvo habitado por los caxcanes y zacatecos, siendo estos últimos los que dieron nombre a esta parte central de nuestro país (MEXICO A TRAVES DE LOS SIGLOS”. Bushnam. Nombres de lugares aztecas. Boletín de Geografía y Estadística, Tomo 8/o p.38) y se extendían desde Cuzpala, Huejucar, Jerez y Zacatecas hasta Nieves, San Miguel del Mezquital (Miguel Auza) y Chalchihuites dentro del territorio del Estado y hasta Cuencame y Río de Nazas en el de Durango” (Elías Amador, Tomo I pag. 21). Pero puede asegurarse con todo fundamento que lo que hoy es el Estado de Zacatecas estuvo poblado por varias tribus como lo fueron los zacatecos, caxcanes, chichimecas, huachichiles o nayaritas y tecuexes” (Amador Elías).
El Padre Arlegui, cronista franciscano, morador del convento de San Francisco de Zacatecas y primer historiador de estas regiones, dice: “que los zacatecos formaban tribus numerosas y que entre el Valle de Zuchil y las Poanas (Durango) tenían establecía una gran población que les servían de cantón militar, limítrofe a las posesiones de los indios tepehuanes, los cuales eran sus mas acérrimos enemigos” (Elías Amador). Los zacatecos estaban muy atrasados en civilización, aunque no tanto como los huachichiles y otros chichimecas. Andaban casi desnudos, pues solamente se cubrían una parte del cuerpo con pieles adobados o tejidos groseros, llevando la cabeza ceñida, y cuando salían a sus expediciones guerreras, se pintaban el cuerpo con figuras de serpientes, dspod y otros animales repugnantes.-Sus armas eran las mismas que usaban las tribus comarcanas, como arcos, flechas, macanas, rodelas o chúmales, honda y navajas de pedernal.- Se alimentaban de animales adquiridos por medio de la caza, lo mismo que de bellotas dulces, tunas, miel de panales, maíz y calabazas.- Sus habitaciones comúnmente en pequeñas y miserables chozas d forma cónica de jacales, construidos con palos y cubiertas de paja o zacate; pero se ignora si edificaban templos o adoratorios, por lo que no puede asegurarse cual era el verdadero culto que rendían a sus divinidades, pues solo se sabe por el historiador Camargo (Historia Tlaxcalteca) que los zacatecos observaban las mismas costumbres y hablaban la misma lengua de los ulmecas y xicalancas.- El idioma zacateco tenia probablemente alguna afinidad con el caxcan, pues Mota Padilla y don José Rivera Bernardes, dicen que los zacatecos entendían la lengua de los caxcanes”.


“El dialecto zacateco, no era otra cosa que un derivado del Náhuatl, que hablaban los nahoas.-Lo mismo sucedió con el dialecto de los zacatecos, que evidentemente tuvieron que entrar a nuestro territorio remontando la corriente de los afluentes del Río Grande de Santiago, por Colotlan y Juchipila, ocupando los Valles de Juchipila, ocupando los valles de Villanueva y Jerez, y después Valparaíso y Chalchihuites, para entrar al fin al Valle de Suchil y Nombre de Dios al mismo tiempo por la cuenca del Río Aguanaval” (Historia del Estado de Durango, por Arnulfo Ochoa Reyes, Pág.48). Coorobora lo dicho del historiador don Ignacio Dávila Garibi quien al hablar de la materia en su obra, pagina 1301, asienta: “Los zacatecos según el historiador zacatecano (Elías Amados), se extendían desde Cuzpala, Huejucar, Jerez, Zacatecas, hasta Nieves, San Miguel del Mezquital (hoy Miguel Auza) y Chalchihuites, dentro del Estado de Zacatecas u hasta Cuencame y Nazas en el de Durango”. También el P. Tello llama “Gran caxcana a la región ocupada por los antes dichos, por lo que se prueba que ambos reconocían el mismo origen”.
Por lo que la tribu de los caxcanes se refiere, dice el historiador don Elías Amador que estos “ocupaban todo el terreno en que están situadas las poblaciones de Teocaltiche, Nochistlan, Mesticacan, Juchipila, El Teul, Atolinga, Tepechitlan, Tlaltenango, Momax, Tenango, Jalpa, Mecatabasco, Tayahua, Mexquituta, Cuzpala, Moyahua, Tenayuca y Apulco”. Sus señorías o cacicazgos principales reconocían como cabeceras a Juchipila, Tlaltenango, Teul, Jalpa, Mecatabasco, Tayahua, Apozol, Mezquituta, Moyahua, Cuzpala, Mezticacan, y Nochistlan, con una población de 50,000 y habitantes (Romero Gil. Memoria sobre Nueva Galicia, en el Boletín de Geografía y Estadística, tomo 8/o.p.942)”. los caxcanes eran valientes y profundamente amantes de su independencia; mantuvieron también continuas luchas contra los zacatecos y nayaditas y cuando los españoles invadieron sus territorio (Jalpa y demás pueblos circunvecinos) entran con ellos en terribles y desesperados combates, dando siempre evidentes pruebas de arrojo; heroísmo y amor patrio”. (Romero Gil).
No lejos de nosotros y por el lado occidental y al otro valle que se encuentra al lado opuesto de la Sierra de Morones, vivió la tribu chichimeca, de la que le Padre don J. del Refugio Gasta, zacatecano, en un opúsculo que escribió y tituló “Laureles Zacatecanos” al hablar de ella dice: “CHICHIMECAS (los que van de caza o también, perros bravos), nombre vago o confuso con que se denominaban a las tribus bárbaras del norte del Imperio Mexicano. Específicamente era indios zacatecanos que no deben confundirse con los cuachichiles o guachichiles” (Págs. 14 y 16).
Don Manuel Payno en su obra titulada “COMPENDIO DE LA HISTORIA DE MEXIACO”.-1889, dice hablando sobre el mismo tema: “Los Chichimecas.- Generalmente los historiadores describen a estos pobladores como unos bárbaros sin religión ninguna, sin conocimientos de la agricultura, manteniéndose de la pesca, y viviendo en las cuevas de las montañas o en pobres chozas de troncos de árboles. En curso del tiempo y con la mezcla de as familias toltecas que había en le país, fueron adoptando su religión y sus costumbres”. El mismo escritor en la página 70 de su obra agrega: “¿Qué idioma hablaban los chichimecas? Parece que vahaban un dialecto bárbaro, puesto que el emperador Xolotl (rey de México) mandó que en todos los actos oficiales se hablase el idioma náhuatl”.
Con la llegada de los aztecas o nahuatlacas a esta región, se libran grandes batallas entre estos y los caxcanes y zacatecos que al fin son denominados por aquellos que la marcharse del Valle de Tuitlan, dejan a no pocos de los suyos en los lugares que dominaron y a los que al primer historiador jalisciense



















































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El Padre Tello, el mas antiguo de los cronistas dice: “que este templo llegó a disfrutar de extensa fama entre los pueblos limítrofes de la regios quienes hacían constantes peregrinaciones (después de ser avasallados por los aztecas) para depositar ofrendas y ofrecer sacrificios de la deidad azteca” (PROVINCIA, semanario editado en la ciudad de Zacatecas, en su numero correspondiente a un mes no anotado, del año de 1954).
Todo hace creer que los aztecas al dar a su nueva residencia el nombre de Chicomostoc, lo hicieron para perpetuar el recuerdo para ellos tan grato de la tierra de donde procedían, pues el escritor Don Antonio Zavala Abascal en articulo publicado en la revista JUEVES DE EXCELSIOR, en su numero 2163, correspondiente al 2 de enero 1962, y hablando sobre el tema que tratamos dice:..”Según el Condice Ramírez, y otras fuentes indígenas de indiscutible seriedad, los tepanecas (indios) constituyeron el tercer “linaje” (después de los aztecas) que abandonara el lugar de origen común de la gran familia nahuatlaca: la mística Chicomostoc (lugar de las siete cuevas), aproximadamente en el año 820 de nuestra era. Pero sobre este lugar común aclara el “Condice Ramírez”…… y es de advertir que aunque se dice salieron de siete cuevas no es porque habitaran en ellas, pues tenían sus casas y cementeras con mucho orden y policidad de republica….Usase aquellas provincias (Aztlan o las de Chicomostoc de donde salieron los nahuatlacas) tener cada linaje (tribu) su sitio y lugar cómodo; en el que señalaban una cueva diciendo la cueva de tal linaje (tribu) con los que le antecedieron de salida al Valle de México hacia el año 900, pues tardaron cerca de ochenta años en hacer su recorrido”. Por lo dicho se entiende claramente que los habitantes de la primitiva Chicomostoc, en Aztlan, salieron por periodos, aun cuando los tepanecas alcanzaran a los que salieron después. Desgraciadamente el escritor citado es sumamente parco en darnos tan importante dato hasta ahora desconocido pero que nos viene como de perlas” para la materia que nos venimos ocupando en este folleto.
“Después de establecerse los aztecas en el nuevo Chicomostoc, inician unas expediciones que salen en plan de conquista en los nuevos pueblos cercanos llevando un efectivo de 100,000 combatientes” (Elías Amador). “En la primera excursión al decir del historiador zacatecano se descolgaron los aztecas por Tlaltenango, el Teul, Tepechitlan, pero de allí vuelven con dirección a Apozol, Jalpa, Huanusco, Mecatabasco y Tayahua y dejan unos 50,000 guerreros a guisa de guarnición”. Ya se verá pues que por lo dicho se colige fácilmente que tal excursión azteca por los lugares que nos indica el señor Amador, fue una prolongada serie de combates con los caxcanes que dado su altivo temperamento no se iban a resignar fácilmente a ser dominados por los intrusos desconocidos; pero lo fueron al fin.
Las milenarias montañas que circundan a la bella población jalpence son mudos testigos de esas cruentas luchas que debieron ser sangrientas y que si bien eran ganadas por aquellos, para asegurar la quietud de los subyugados ya lo vimos que era preciso recurrir al sistema de tener guarniciones permanentes entre los caxcanes. Indudablemente que las riveras del ancho río sobre la que se asienta ahora la creciente población de Jalpa, fueron mudos testigos de no pocas luchas entre los bandos contendientes y que se vieron después, regadas con la noble sangre de no pocos de sus aguerridos moradores. ¿No os parece ver como dejan sus defensores cuando la victoria les favorece, o como suben en precipitada fuga las sinuosas laderas para buscar refugio? ¡Ah, si esas peñas tuvieran el don de hablar, cuanto nos revelarían de aquellas luchas titánicas que se libraron por unos para subyugar a los contrarios y por los otros, para conservar latente su libertad.
Sometidos por la fuerza los caxcanes al dominio de los aztecas, claro esta que estos supieron hacerse pagar cara la contienda paro no sabemos nada sobre la actitud asumida por los unos y los otros al terminar la lucha.
“Después de establecerse los aztecas en Chicomostoc, iniciaron unas expediciones en plan de conquista en los pueblos circunvecinos llevando un efectivo de 100000 combatientes (Elías Amador, Tomo I, Pág. 14). En la primera expedición se descolgaron los aztecas por Tlaltenango, el Teul, Tepechitlan, pero de allí vuelven con dirección a Apozol, Jalpa, Huanusco, Mecatabasco y Tayahua y dejan 50,000 guerreros a guisa de guarnición “(Elías Amador) y que se reparten entre los pueblos juzgados. ¿Qué hicieron defensa los caxcanes y demás? Claro esta que la hicieron pero ante el número abrumador de sus contrarios, no les quedaba otro recurso que someterse mal de agrado. Que someter a los caxcanes fue un problema para los aztecas, nos prueba el hecho de haber tenido estos que recurrir al procedimiento de dejar “destacamentos” en varios lugares donde seguro era mas manifiesto el espíritu de rebeldía. ¡Oh, si nuestras montañas tuvieron el don del habla, es indudable que nos revelarían detalles interesantes por los cuales podríamos apreciar el valor y e4l amor a la libertad de nuestros antepasados.
A partir de la fecha en que acabó para los caxcanes la tranquilidad secular que por tantos años disfrutaran –por lo que a su libertad se refiere-, con la llegada de los intrusos aventureros nahuatlacas, se vieron libre de ellos cuando después de una centurea aproximadamente sus agresores siguiendo el mando de sus guías espirituales dejan la ciudad de Chicomostoc para proseguir su interrumpida peregrinación que terminó en el Valle de México.
Por las investigaciones que se han realizado en las ruinas que aun existen, se supone que los aztecas al separarse incendiaron sus construcciones ya que así se ha comprobado por los residuos de arcilla fundida en los que son visibles las huellas del jaral que utilizaron en la techumbre de lo que fuera su templo (A esta conclusión llegamos la tarde del 14 de febrero de 1956 cuando el suscrito, acompañado del Sr. Pbro. Don José Campos y el escritor don José J. Hernández, hicimos un minucioso reconocimiento en lo que fuera el llamado templo de Huitzilopochtli). También pudo ser que al quedar abandonadas las construcciones, estas fueran incendiadas por los zacatecos que eran los que habitaban más inmediatos en el antiguo Valle de Tuitlan; pero como digo, son meras suposiciones a las cuales se llegan pero sin que se puedan cimentar en una sólida base como fuera de desearse.
Muy oportuno me parece insertar en este modesto folleto lo que el escritor don Higinio Vázquez Santa Ana dice de Chicomostoc en su obra titulada “FIESTAS Y COSTUMBRES MEXICANAS”, pagina 40-41, y es lo siguiente: “Al Ceste y al pie de la Serranía de las Palomas, en el antiguo Partido de Villanueva se destaca una eminencia de mas de cuatro mil metros de altura denominada “Los Edificios” en cuya cima y alrededores existen restos de lo que fue Chicomostoc o siete cuevas, la gran ciudad fundada allí por los mexicanos, en el segundo tercio del siglo XII.- Estas ruinas son testimonio del poder y de la cultura de aquellos zacatecanos (Nota: Este historiador sufre un equivoce al llamar zacatecanos a los aztecas. Zacatecanos fueron los zacatecos, caxcanes etc., pero de ninguna manera los peregrinantes nahuatlacas).- Se divide en tres partes: La ciudadela, El Palacio y el Templo.- La ciudadela se encuentra en el extremo norte del cerro y esta rodeada de un amuralla o circunvala casi todo el perímetro de las ruinas. Quedan aun vestigios de una pequeña pirámide, y una plataforma o casa denominada Vigía o Atalaya.- El palacio esta formado por grandes por grandes salones que sirvieron de morada a los caciques. En ruinas se contemplan los extensos patios, los graneros y otras dependencias.- El templo a juzgar por los muros acusa la forma de un recinto rectangular de setenta y cuatro metros de longitud, por sesenta de anchura, al oriente del cual todavía se ven en pie once columnas.- La gradería de acceso al templo y la plataforma Sur al recinto del palacio.- En este recinto fue donde los aztecas durante su permanencia ofrecieron oblaciones a Tonatiu, donde el “teoteutli”, el “hueyteopixqui” (Señor divino Supremo Sacerdote) y los demás dignatarios se reunían al deliberar sobre asuntos de la religión. Fue allí donde “el tlapizcatzin” o director de cantos hacia resonar la robusta voz de sus coristas, donde se daba pábulo al fuego sagrado y henchía con el humo del “copalli” la lúgubre morada del dios, o donde los graves sacerdotes se embadurnaban el pelo con la sangre de las victimas humanas y las doncellas se cortaban la tupida cabellera, como testimonio fiel de sus votos religiosos y de consagración al servicio del templo”.
El grande e ilustre historiador jesuita, el P. Clavijero, hablando de lo antes dicho asienta en su obra: “Los nahuatlacas o aztecas abandonaron a Aztlan el año de 1160 y al pasar cerca de Chihuahua fundaron lo que hoy es Casas Grandes (nombre que roma de las ruinas de sus edificios que allí dejaron).
El padre Fray Antonio Telo en su Crónica de la Provincia Franciscana de Jalisco asienta, que los aztecas entran a lo que hoy es territorio del Estado de Zacatecas, por Nombre de Dios, Saín (Alto), Fresnillo, Trujillo, Valparaíso, y llegaron alo que hoy se nombra Zacatecas, Malpaso, Villa de Jerez, y en un valle que llamaron (ellos) de Tuitlan, poblaron una gran ciudad de la cual cercaron de una muralla (que en parte existe aun) y torres fortísimas con cuatro castillos.
Desde luego que este autor nos desconcierta por la variación que hace en la ruta que según su decir, hicieron los aztecas, pues habla de Zacatecas, Malpaso, Jerez, mientras otros historiadores nada dicen sobre esto; paro como el P. Tello nos merece respeto como autor de primer orden por ser el primer cronista jalisciense, no desconocemos tampoco que como humano incurrió en varios errores de carácter histórico como se ha podido comprobar después y quizá en esto, sea uno de ellos como también quizá pudiera ser otra columna azteca que se desprendiera del grupo central y que esta fuera la que dice que entró por el Valle de Jerez partiendo de Tlaltenango, para pasar por Malpaso y luego retornar a Chicomostoc donde estuvieran ya en su espera los otros que se internaron por distinto camino como deja dicho; pero conste que esto no es mas que una mera hipótesis que nos viene con un motivo de lo dicho por el P. Tello.
En el mes de junio del año actual (1965) la Oficina de Turismo del Estado, en su Revista ZACATECAS TURISTICO, numero 40, publicó un enjundioso articulo sobre la materia y con el rubro DE LAS RUINAS DE CHICOMOSTOC O SIETE CUEVAS, en el que dice: “Al oeste y al pie3 de la serranía de Palomas, Municipio de Villanueva, se destaca una eminencia de 2550 varas de altura, denominada “LOS EDIFICIOS”, en cuya cima y alrededor existen los restos de lo que fue Chicomostoc o Siete Cuevas, la gran ciudad fundada allí por los mexicanos en el segundo tercio del siglo XII.- Estas ruinas están dando todavía una interesante y clara idea de loa nación que hace 700 años nos ha dejado en esos monumentos un testimonio elocuente de su poder y cultura.- La Ciudadela propiamente dicha se encuentra en el extremo norte del cerro y esta rodeada de una muralla que abarca o circunvala casi todo el perímetro de las ruinas. Los restos que se descubren en esta parte no revelan tanta importancia como la de las otras, pues solamente se ven cimientos de algunas viviendas de poca extensión y vestigios de una pequeña pirámide, una plataforma y una casa denominada vigía o atalaya. El Palacio o lugar de las habitaciones principales esta situado en la parte central del cerro, en una meseta o planicie como d4e media milla de longitud y unos 400 metros de anchura. En esta planicie se descubren cimientos y muros deteriorados de grandes salones, que probablemente servían de morada a los jefes o magnates del pueblo mexicano, pues así lo dan a entender la distribución y el carácter de los dichos edificios. Ali existen también los restos de algunas pirámides, entre las que figuran por su magnitud la que parece haber servido de templo votivo. El recinto del Palacio contenía a juzgar por lo que aun puede observarse allí, extensos patios, terrazas escalonadas, hornos de alfarería, graneros otras dependencias. La ultima parte, o sea el Templo, se encuentra a poca distancia del Palacio en el extremo sur del cerro. Algunos muros, bastante destruidos ya, acusan la forma de un recinto rectangular de 74 metros de longitud por 60 de anchura, al oriente del cual se ven en pie todavía once columnas de 6 y 7 metros de altura, cilíndricas sin base, y de un diámetro aproximado de 1.75 el paralelogramo que encuadra estas columnas mide 90 metros de sur a norte a 15 en dirección opuesta. Al poniente de estos edificios se observan señales de gradas que daban acceso al templo y conducían también a la plataforma sur de l recinto del Palacio. Muy inmediato al mismo templo y dirección al poniente se descubren los vestigios de dos pequeñas pirámides o torres que sin duda servias para defensa la calzada que por este rumbo desemboca en el extremo sur de los edificios. Además de las construcciones mencionadas, se descubren esparcidas en las inmediaciones del cerro, vestigios de muchas pequeñas casas que deben haber servido de habitación a la clase ínfima del pueblo. Varias prolongadas avenidas enteramente rectas y como de 8 a 10 varas de ancho parten del cerro de los edificios en distintas direcciones; pero en la actualidad no es posible precisar su verdadera longitud, porque lo labrado del terreno y el trafico continuó por aquellos puntos no permite descubrir en donde terminan. Todos los edificios de “La Quemada” Chicomoztoc están construidos con piedra dura y delgada que llaman laja, la cual adherían los indios por medio de un cemento argamasa consistente, hecha con paja de zacate y olotes de maíz. La arquitectura de las construcciones referidas no revela ni mucho arte ni corrección en el trabajo; pero si presentan notable atrevimiento y solides e indica que los mexicanos no desconocían las principales reglas de arte de construir cómodas viviendas y seguras fortalezas, como lo demuestran claramente las obras de defensa y las demás construcciones de Chicomoztoc. Los objetos antiguos que hasta la fecha se han encontrado en los edificios son una tortuga de piedra con una caña esculpida; otra piedra de forma circular de 3 o 4 varas de diámetro, con 1 pie también esculpido, cuya piedras es conocida todavía con el nombre de Monarca; varios ídolos de diversos tamaños y formas, fragmentos de vasijas de barro, hachas y flechas de obsidiana, metales y huesos humanos”.
El mismo padre Tello sigue diciendo en su obra: “…conquistaron ( los aztecas) los valles de tlaltenango, teul , juchipila y Teocaltech (Teocaltech quiere decir: “Pueblo edificado junto al templo”) y poblarlos de los rústicos mexicanos que traían, los cuales no hablaban la lengua mexicana tan culta y limada como aquellos”. El mismo autor agrega: “Quedan los rústicos mexicanos en pacifica posesión y fundaron la ciudad de juchipila, que quiere decir, flor de señores o caballeros, y luego edificaron templos para la adoración de su dios (aunque con reconocimiento al templo del Teul); poblaron también los pueblos de Tenango, Jalpa, Mecatabasco, Tayahua, Apozol, Mezquitera, Moyahua, Cuixpalan y muchísimos pueblos que pusieron gobernadores y caciques”.
Para terminar diremos, que el gran historiador jesuita, el P. Clavijero, hablando de lo antes dicho en su obra: “Los Nauatlacas o Aztecas abandonan a Aztlan el año de 1160, y al pasar cerca de Chihuahua fundan lo que hoy es Casas Grandes, en cuyo lugar existen aun algunos restos de los importantes edificios construidos por la mano azteca. De Casas Grandes, siguieron por la Tarahumara a Hueycolguacan o Culiacán, en cuyo punto permanecieron 3 años, continuando su marcha hasta el valle llamado de Cohuatlixamac, quedando allí 3 años después de cuyo tiempo sigue a unos llanos de Chimalco, en los cuales residían varias tribus indígenas, que indudablemente eran los zacatecos contra los cuales pelearon saliendo victoriosos los invasores. El valle de Chimalco según el P. Tello, corresponde al terreno en que hoy están situados Nombre de Dios, el Zuchil, las Poanas y otros puntos del vecino estado de Durango. De Chimalco continuaron por Saín, Fresnillo y haciendo un pequeño rodeo por Valparaíso etc., llegando Villanueva en 1170. a pesar de que hay algunas discrepancias en los diversos autores que citamos, sin embargo y aun cuando todos coinciden en lo esencial, hay la circunstancia de que a ultimas fechas se han publicado mejores datos y que son a nuestro juicio los mas aproximados a lo que pueda ser la realidad.
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Huachichiles y huicholes) y al hablar de las ruinas de Chicomostoc, asientan “…que era una gran ciudad pero que la abandonaron los mexicanos a consecuencia de las guerras que estos sostenían con las tribus que lo rodeaban” (Elías Amador). De lo dicho se deduce, que los invasores no lograron dominar a todas las tribus y que por lo tanto, los que mas se resistieron a someterse fueron los que continuamente los estaban asediando y los que al fin, los obligaron retirarse. Con razón se explica la forma de murallas con las que defendían los bastiones del poniente y oriente por donde seguro eran más continuos los ataques que a menudo recibían.
“Desde que los mexicanos abandonaron el valle de Tuitlan (Villanueva) y las demás posiciones que lograron conquistar en esta región (en 1181), corre un periodo de tres y medio siglos, hasta la invasión de los primeros españoles al territorio que después se llamo Nueva Galicia, en el cual se comprendió también el de Zacatecas “ ( Elías Amador).
Los mexicanos se fueron sí, pero dejando la huella imborrable de su paso por estas regiones, no solo con su idioma, dulce y atractivo, sino también con no pocas de sus costumbres; pero lo que es mas, su aportación sanguínea de la que resulta un mestizaje al que describe el padre Arlegui, primer historiador zacatecano, con el genérico nombre de “Tochos”, ¿En que proporción pudo ser el numero de los “tochos”? no lo sabemos pero es de suponer que lo eran en numero considerable.
Los caxcanes volvieron a gozar de su libre autonomía y apenas si de cuando en cuando el silencio de la natura se turbaba por el salvaje alarido de los naturales que en ordenadas filas se descolgaban de las abruptas serranías para empeñarse en sus bélicas contiendas que acometían con las tribus circunvecinas; pero también, cuando con iguales demostraciones volvían a sus madrigueras cargando los despojos quitados a sus contrarios o los yertos cuerpos de los suyos que podían sacar al final de sus combates. Pero, ¡ay! …sus días de tranquilidad selvática estaban por acabar puesto que nuevos aventureros debían presentarse en el escenario de su vida social para hincar otra nueva modificación que daría al trazo de sus ordinarias costumbres ritos y sus bélicas actividades ancestrales.
Tuvieron conocimiento los caxcanes de la llegada de los hombres blancos y barbados a las costas del Golfo de México en los primeros meses del año de 1518. Probablemente no, pero si debieron saber que los “Teules” avían invadido ya el hoy territorio de Jalisco y es muy natural que entre ellos “corriera de boca en boca” la crueldad de los hispanos que en mala hora hollaban el otrora libre suelo mexicano y claro esta que la relación que debió operarse entre ellos fuera la de esperar en arribo de4 los invasores a sus dominios.
“Fue el capitán don Pedro Peralmindez Chirinos quien piso por primera vez la tierra de Zacatecas y esto sucedió a principios de 1530 cuando salio de Etzatlan (Jalisco) acompañado del temible Nuño de Guzmán a ala conquista de Xochipillan (Juchipila), y acompañándoles también el primer sacerdote Religión Católica en la persona del M. R. Padre Fray Juan de Padilla, así como de donado (religioso sin ordenes sagras) llamado Fray Andrés de la Cadena. Los indios de Xochipillan eran esclavos de los de Ahuacatlan y a la llegada de los blancos se vieron librados por estos. En Ahuacatlan se fundo una primitiva y rudimentaria Iglesia, si tal puede llamarse a la que se dio por Patrono al Poberello de Asís, pero que después fue trasladado a Xochipillan por haberla destruida una avenida de la corriente del río que pasa por aquel lugar (“DIVULGACIONES HISTORICAS”, Volumen IV, numero 3.México, DF. Alberto Maria Carreño)”.
Mientras Peralmindez Chirinos que procedente de la Villa de Espíritu Santo (Compostela) avanzada hacia el norte de Jalisco en 1531, se internó por fin al hoy Estado de Zacatecas llegando al lugar que actualmente la ciudad de este nombre al pie del Cerro de la Bufa. “El Cacique zacatecano que vivía en la cima en unión de quinientos zacatecos, en pequeños y míseros jacales” (Salvador Vidal, en su opúsculo ESTUDIOS HISTORICOS DE LA CIUDAD DE ZACATECAS”, pagina 2), bajó por fin a recibirle en paz pero no sin antes haber hecho una tenaz resistencia; bajó receloso y tímido a recibir a Chirinos y llevándole algunos elementos de boca que al hispano le fueron de mucha utilidad. Al cabo de tres días Chirinos sale con los suyos de fría cañada y siguiendo al poniente se interna a la extensa llanura que media entre Calera y Fresnillo pero siguiendo en sentido contrario, penetra al Valle de Jerez por el punto llamado Boca del Tesorero de donde siguiendo al sur y por las faldas de la Cordillera que esta al oriente del mismo, pasó sin duda muy cerca o quizá el lugar donde hoy se asienta la ex Hacienda de Malpaso; pero no paró hasta llegar a los cerros aislados en que se encuentran las ruinas que dejaron los nahuatlacas en Chicomostoc, según lo cuenta en Padre Tello en su “CRONICA DE JALISCO”.
El aventurero español reconoció algunos pueblos de la región y que están habitados por la tribu zacateca y caxcana y en todos ellos, le proporcionaron elementos de boca (Elías Amador); pero los castellanos siguieron nuevamente al poniente pues de Tuitlan (Villanueva) entraron al Valle de Jerez pero ya con dirección a Tepetongo para pasarse a Huejucar “que también pertenecía a esta tribu zacateca y caxcana y era su frontera para este lado (Amador).
Las instrucciones que Nuño de Guzmán dio a los capitanes Pedro Peralmindez Chirinos y Cristóbal de Oñate se reducían a prevenirles que hicieran saber a los indígenas el fin con que el ejercito español se dirigía a estos lugares y que no era otro “que el deseo de darles a conocer al verdadero Dios y el intento de proporcionarles una vida política y social que en mucho les favorecía; que no venia a despojarles de su libertad, ni a quitarles a sus señoríos y caciques” (Amador). Las promesas eran halagüeñas en verdad pero la realidad fue muy otra como tenia que suceder.
De que al amparo de los españoles entraron tamboreen a estas regiones las primeras luces del evangelio y por primera vez se oyó la dulce voz del emisario de Cristo que hablaba a los indios de la para ellos nueva doctrina del Crucificado. El P. Tello hablando de este suceso nos dice que el primer religioso franciscano que entró por estas tierras de Jalpa fue, el V.P. Fray Juan de Padilla, a quien tocó predicar primera vez la fe de Cristo a los naturales para administrarles después el Santo Bautismo; pero esto, claro esta que es después que se calma la tenaz resistencia que oponen a los intrusos blancos. El mismo nos dice “que Nuño de Guzmán envió.
Mientras Peralmindez Chirinos a.C. este recorrido, don Nuño de Guzmán “que había salido de México el 20 o 21 de diciembre de 1529 en compañía del primero, se dirigió atierras de Michoacán donde sembró el terror y el espanto entre los naturales con la crueldad con que los trataba y después de mucho deambular por aquellas regiones, llegó el 2 de enero de 1530 al río Lerma (Historia de Jalisco, por el Lic. D. Luis Pérez Verdia, Tomo I, Pág.51). se internaron al territorio del hoy Estado de Jalisco llegando a Nochistlan el sábado 2 de abril y de allí envió Peralmindez Chirinos a la expedición como lo dejamos dicho. De este lugar manda también don Nuño de Guzmán al Capitán don Francisco Verdugo con otro subalterno suyo que responde al nombre de Cristóbal de Barrios y un regular numero de soldados expedicionarios, españoles, que cruzando la tierra de Tlachichila llegan a Jalpa mientras el Capitán don Cristóbal de Oñate es enviado también por Guzmán pero con dirección distinta ya que este partió de Nochistlan para Juchipila, el Teul y Tlaltenango.
No debemos pasar por alto el hecho histórico de que al amparo de los españoles entraron también a estas regiones las primeras luces del Evangelio y por primera vez se oyó la dulce voz del emisario de Cristo que hablaba a los indios de la para ellos nueva doctrina del Crucificado. El P. Tello hablando de este suceso nos dice que el primer religioso franciscano que entró por estas tierras de Jalpa fue, el V.P. Fray Juan de Padilla, a quien tocó predicar primera vez la fe de Cristo a los naturales para administrarles después el Santo Bautismo; pero esto, claro esta que es después que se calma la tenaz resistencia que oponen a los intrusos blancos. El mismo nos dice “que Nuño de Guzmán envió a Peralmindez Chirinos con cuarenta hombres de a caballo y treinta de a pie y quinientos indios tarascos y tlaxcaltecas, a Acatic y Valle de Tlacotan y Mexcala y a Teocaltech y JALPA, con orden que fuese a salir a la mar de Tepic”, pero ya vimos que tocó a Verdugo y a Barrios ser quienes pisaran por primera vez el suelo de Jalpa.
Sigue diciendo el P. Tello: “Estando en Nochistlan Juan de Oñate con algunos españoles para conservar lo conquistado (un año después de la llegada de Verdugo y Barrios a Jalpa) y en el año de 1531, por comisión de Nuño de Guzmán fundo la Villa de Espíritu Santo y le puso Guadalajara (cercana a Nochistlan), pero ser Nuño de Guzmán de Guadalajara (España); pero aunque tuvo titulo de Villa, por las continuas guerras que tenían con los indios convecinos y estar con las armas en las manos cada dia, no tuvieron asiento las cosas en la Villa hasta el año de 1532, como adelante se verá”. “Asentó de paz- sigue diciendo Tello- Cristóbal de Oñate a los indios de Nochistlan después de la refriega pasada porque los indios habiendo visto el mal suceso (de la guerra), la vinieron a pedir (la paz) con mucha humildad. Tomó posesión y de allí marchó por una montaña (Sierra de Tlachichila) al Valle del río de Juchipila que entonces estaba fundada (el pueblo de los caxcanes) en el Toch o Peñolete, que esta entre Xuchila (que llamaban Tlatan) y el pueblo de Apotzolan (Apozol) y a la entrada del pueblo de Xochipilla”.
En esta lugar “tenían –dice Tello (los indios) puesta una albarrada, y como los españoles quisieron meter gente, lo impiden los indios. Iba en este campo un italiano, hombre de armas y muy valiente, llamado Lipar, el cual llevaba un caballo furioso, con el cual con tanta fuerza acometió a la albarrada (algo así como cercado de palos) que la derribó, y al pasar adentro, acudieron a estorbarlo seis o siete indios valientes y le echaron mano de la cola del caballo, lo cual visto por Lipar, dio de las espuelas al caballo y mató dos de ellos, y con su espada en a mano, y el caballo de bocadas que bramaba, encarnizados los ojos, mató a los indios que quedaron, con los que los demás indios del pueblo, viendo el suceso hecho en tan breve tiempo por un hombre solo, pasaron acometer, con ser mas de seis mil indios (que dieron la primer batalla en Juchipila) y así salieron los señores caciques y recibieron al capitán muy bien y le dieron la obediencia y le apostaron en le pueblo, desde donde envió a llamar al pueblo de Mezquitera (Mezquital) y sus sujetos, y al Cuxpala y Retivic (?) y vinieron de paz, y luego envió gente a río debajo de este pueblo de Xuchipillan, y barrancas del Río Grande y de Xuchipila, y trajeron a toda la gente también de paz, después de lo cual llamó a los señores (caciques) de Xuchipila y loes dio a entender a lo que venían, y que fueran cristianos y sus amigos, y que no podían pasar allí, porque el gran gobernador Guzmán (Diego) iba adelante, y los estaba aguardando, pero que pronto volverían; luego salio Oñate por el río arriba y fue a Apozol (que después este pueblo se dio en encomienda a Lipar, por el que había hecho en Xuchipila). Llegando a Apozol aquí, les dieron de comer (los indios) y regalaron, y luego pasó a JALPA, donde había grandes poblaciones, y allí estuvo dos días, y le vino a ver toda la gente de paz, y aun de los que el Capitán Chirinos había conquistado en los llanos Zacatecas, que toda era gente de ranchos. Habiendo pues visto el capitán Oñate estas poblaciones (lo que aprueban que anduvo reconociendo los lugares inmediatos como Huanusco, Teocaltichillo y quizá Tabasco) ya de paz, y hechos sus actos de posesión (que oficialmente tomó a nombre del Rey de España) marchó con su campo (de Jalpa) para el Valle de Tlaltenango atravesando un gran puerto (de la sierra de Morones) de ocho leguas, dejando siempre aparte lo que el capitán Chirinos había descubierto y apaciguado, y habiendo llegado a Tlaltenango le salieron a recibir aquellos señores caciques y le dejaron “que fuere bienvenido” (Tello).
Dejamos a Oñate seguir adelante por no ser de nuestra cuerda seguirle en su recorrido que ya no tiene importancia por lo que nuestra historia se refiere.
“Jalpa o Xall ¡an, significa en idioma azteca en el arenal: fue de las primeras poblaciones fundadas por los indignes aztecas en el siglo XII (1100), y constituía la cabecera de uno de los cacicazgos “Amador. A la fecha que nos venimos refiriendo la primitiva Jalpa era tan solo un reducido grupo de jacales de zacate y algunas chozas de piedra de tosca hechura, ya que el resto de la tribu vivía ordinario en las sinuosidades de la Sierra inmediata que esta al oriente y de manera especial, sobre la planicie del cerritillo que hoy se conoce con el nombre del Tepeyac, así como en las demás alturas y arroyos inmediatos, pues como lo asienta el historiador don Elías Amador, no fue sino hasta………………………………………………………..en los primeros años de la conquista y después de la guerra del Mixton (1542) cuando ya se fundó el lugar poblado, permanente y gracias a los primeros españoles que aquí se avecindaron, así como de las familias tlaxcaltecas que se trajeron de México para ocupar las vacantes que dejaron los caxcanes que fueron desterrados a las costas de Jalisco para evitar de esta manera que volvieran a insurreccionarse contra sus dominadores.
A este lugar domo dejamos dicho, llegó el Capitán don Francisco Verdugo el domingo 3 de abril de 1530 (Pérez Verdia) donde trabajo tuvo para vencer la resistencia feroz que le hicieron los caxcanes que en numero de 500 le presentaron batalla. Por ambas partes se luchó con denuedo y la roja sangre de los combatientes tiñó las mulillas arenas del rio de Jalpa donde quedaron mas de cien muertos aunque solo de parte de los caxcanes pues los cronistas no nos dicen si también los españoles como asi es de creerse ya que no es posible que en tan en nada riña salieron inmunes de su parte. Destrozados por fin los naturales, se remontaron a las montañas vecinas a donde ya no se atrevieron a subir los españoles temerosos de caer de una emboscada por serles desconocido el terreno que ocupaban sus contrarios. De voluntad o no, al fin se sometieron varios caciques indígenas que aquí habían congregado para resistir el ataque que ya preparaban contra los invasores blancos. Por lo que sabemos, usó de violencias y crueles represalias con los vencidos que obligados por las circunstancias se dieron de paz bajando por fin para someterse a los que antes combatieron con denuedo.
Verdugo los hizo entregar los ídolos que antaño veneraran en sus grandes solemnidades y que fueran destruidos a vista por los subalternos y que fueron destruidos a indicaciones que el efecto se les hicieron.
Todo hace suponer que en la cima del Tepeyac se encontraban reunidos los caciques de Huiscolco, Tabasco, Huanusco, y algunos otros ya que el historiador zacatecano al hablar de estos sangrientos sucesos nos dice, “que se le sometieron (a Verdugo) varios caciques”, y por esto se entiende qu estuvo con ellos también en los lugares donde residían.
El miércoles 6 de abril de 1530 el Capitán don Francisco Verdugo se regresó a Juchipila donde procedía pero llevando prisioneras a varias indias y algunos niños tomados presos en Jalpa (Carta de Información al Rey de España y que se encuentra en el archivo inédito de Madrid, en la sección correspondiente a las Indias, XIII, Pág. 374.-Pérez Verdia), y los que ignora el motivo que pudo tomar Verdugo para levarles consigo dado que ya se habían rendido y sometido los caciques de la región de Jalpa. ¿Qué pasó con los prisioneros? No lo sabemos pero es de suponerse que dieron ser puestos en libertad después.
No cabe duda que el capitán don Francisco Verdugo haciendo honor a su “ilustre” apellido, dejó bastante escarmentados a los indios de Jalpa y si después de este vinieron algunos otros exploradores hispanos aunque fuera de paso, no lo sabemos pero parece que así fue porque en una nota que pudimos encontrar como parte de unos viejos documentos en el archivo de la Parroquia de Tabasco, “se dice que casi por diez años estuvieron los caxcanes en continua lucha con los audaces aventureros de las tierras de Castilla”.
Dada a don Hernando Flores que sin duda debió tener algún resguardo armado para sus seguridad personal y a la vez, para contener el espíritu de franca rebeldía de los naturales que frecuentemente asaltaban a los hijos de Castilla que se aventuraban a entrar al Cañón de Juchipila y en los que faltaban los asesinatos que no se podían evitar y menos castigar a los culpables que de inmediato se remontaban a las serranías a las que era no solo difícil, sino hasta peligroso explorar.
Acontecimientos fortuitos dieron motivo más que suficiente a los naturales para declarase en abierta rebeldía contra los hispanos y la chispa que originó la conflagración la ocasionó la bárbara muerte de Xiutecutli, que pereció a manos de don Diego de Ibarra en 1540. la rebelión de los indios de Juchipila cundió por el Valle de Tuitlan (Villanueva) y aportó sus huestes Mecatabasco, Apozol, Xuchipila, Moyahua, Conti, Acatic, Yahualica y además, toda la barranca”.- Cañón de Juchipila (Pérez Verdia).
La rebelión de los naturales comenzó cuando estos se negaron el tributo establecido por los blancos (de manera especial, el encomendero don Hernando Flores, de Juchipila) y que tuvo como resultado que se evadieran de los lugares de su resistencia de las partes boscosas de la serranía para no trabajar mas ni prestar obediencia a los encomenderos; pero no sin antes cometer asesinatos y algunas otras depredaciones como quemar las pequeñas iglesias levantadas por los primeros misioneros franciscanos, y de los que asesinaron algunos (le dice el P. Segovia en la exhortación que hizo a los indios en el Mixtón) pero sin que sepamos cuales fueron estos. Profanaron no solo los pequeños templos destinados al culto y donde habían ya recibido el bautismo muchos de vado saco de conclusión, que por estas regiones salvó el incendio de la Capilla de los Indios de Huanusco, no hubo mayor alteración en la vida rutinaria de los naturales al iniciarse la contienda a fines del siglo XVI, puesto que para esa época ya estos se habían acostumbrado a ver frecuentemente el paso de los blancos.
No debemos de olvidar y así tener presente, que los dueños de estas extensas propiedades tenían ya para sus servicio a esclavos negros que habían sido comprados en México, la entonces capital de la Nueva España. No debemos olvidar tampoco y así tener presente, que para esta fecha ya había esclavos en México pues “el Padre las casas queriendo librar al indio de la esclavitud, pidió al rey (de España) que preemitiera traer negros de las Antillas. A la Nueva España llegaron los primero negros en 1528” (Articulo, “PRECURSORES DE MEXICO”, publicado en el diario EXCELSIOR, el 4 de octubre de 1964, en el capitulo XI).
A empeorar l situación de la region motivada por la rebelión de los naturales vino a sumarse la muerte de Xiutecutli, Señor (cacique) de Juchipila y después, el historico baile de Tlaxisoringa en que una chispa saltaba de la hoguera que iluminaba el “mitote” (baile) y las palabras conminadoras de una vieja que tenia mucho ascendiente entre los caxcanes y tenia forma de “saber el provenir”, son los sublevados y de los que solo se sabe, que de los incinerados fue el que habían levantado los indios caxcanes a la entrada del punto llamado “LA BOQUILLA”, en le primitivo lugar habitado por los indios en Huanusco (Hasta hoy de llama “La Capilla” en una propiedad rustica donde se levantó el pequeño templo que incendiaron); pero en los mas, cometieron irreverencias y profanaciones sin cuento. De los asesinatos en algunas personas de los primeros encomenderos españoles habitaban por estas regiones fueron los siguientes: En Apozol asesinaron los indios con todo lujo de crueldad a un español llamado Francisco, que era el que tenia otorgada la encomienda a su favor. La represalia fue que los malhechores no fueron duramente castigados sino que les redujo a la esclavitud, herrándoles por ciento. En Tlaltenango al rebelarse los indios mataron a pedradas a los españoles don Gonzalo de Varela y a otros, cuyos cadáveres fueron arrojados a las orillas del pueblo. A flechazos mataron también a don Toribio de Bolaños, encomendero y dueño de las minas de este nombre. En Tonalá (cerca de Guadalajara actual) mataron también a un español de apellido Bobadilla, y robaron además en varios lugares el ganado que ya había traído a estas regiones los blancos, y además pertenencias de los mismos; pero donde la rebelión tomó mayores proporciones fue en Juchipila donde asaltaron a los españoles y estuvieron a punto de ser asesinados dos religiosos franciscanos que allí moraban y de donde salían en todas direcciones para evangelizar a los indios; y por ultimo. En Cuzpala mataron los indios a don Andrés de Salinas, en comendero, y todos los españoles de los que uno respondía al nombre de Bernabé González.
Por las investigaciones que al efecto he llegado Por la región en vía de la exploración y tanto mas, cuando algunos arriesgados hispanos se aventuraron a establecerse en lo que fuera la antigua Hacienda de Santiago (Tabasco), Arellanos (debe su nombre a dos españoles solteros, de ese apellido, que allí se establecieron numerosa prole ilegitima al final de sus días), inmediato a Huanusco; Contreras y San Pedro. En esta hacienda en sus principios perteneció a un español que pertenecía el nombre de Antonio Flores, pero se ignora el parentesco que le unía al encomendero don Hernado, del mismo apellido y de Juchipila. También Contreras perteneció a otros Flores que sin duda fueron de los mismos.
No debemos olvidar y si tener presente, que los dueños de estas extensas propiedades tenían ya para su servicio a esclavos negros que habían sido comprados en México, la entonces capital de la Nueva España. No debemos olvidar y si tener presente, que para esta fecha ya había esclavos en México pues “el Padre Las Casas queriendo librar al indio de la esclavitud, pidió al rey (de España) que permitiría traer negros de las Antillas, a la Nueva España llegaron los primeros negros en 1528” (Articulo, PRECUSORES DE MEXICO”, publicado en el diario EXCELSTOR, el 4 de Octubre de 1964 en el capitulo XI).
Al empeorar la situación de la región motivada por la situación de los naturales vino a sumarse la muerte de Xiutecutli, Beñor (cacique) de Juchipila y después, el histórico baile del Tlaxixoringa en que una chispa saltad de la hoguera que iluminaba el “mitote” (baile) y las palabras conminadoras que tenia mucho ascendiente entre los caxcanes y tenia fama de “saber el provenir” son lo suficientes para lanzar a millares de indios a una guerra sin cuartel que acaba apagando para siempre la flama de la eterna rebeldía caxcana. “La rebelión estallo en forma incontenible acaudillada por el cacique Tanamaxtli, indómito indio de la tribu caxcana que en un principio se sometió a los españoles y aun recibió el bautismo y con el, el nombre de Fernando, y por el no menos valiente que el cacique Xochitepec y Guaxicar, auxiliados ambos por otros tlateanime (autoridades menos pero con mando de indios) dispuesto a arrojar a cualquier precio a los extranjeros. Los que mas se sitinguieron son, Xiutecutli, señor de Xochipillan, muy popular y querido entre los caxcanes; Petacatl, hermano de Tenamaxtli, señor de Nochistlán y TEQUILITL, señor de JALPA. (Dávila Garibi, Tema I, Pág. 318).
El valiente y aguerrido cacique TEQUITL, que muy joven aun ya tomo parte en la batalla que los suyos sostuvieron en lo primeros días de Abril de 1530 en los márgenes del rió de Jalpa, merece ser recordado con cariño y con grande amor que demostró tener a su suelo y a los suyos. Por desgracia no sabemos si este gran Jalpense de la tribu caxcana pereció en la guerra del Mixtón, murió después o fue de los desterrados a las insalubres costas de Jalisco; pero la HISTORIA recoge con veneración su nombre gentilicio para inscribirlo en sus más brillantes páginas.
“Los alzamientos de los indios por este tiempo (1540-1541) parecían tomar proporciones considerables por su extensión ya que no solo por lo de Etzatlán y Tequíla se temían los levantamientos sino también por Tepíc, Tlaltenango, Xiuchipíla, Nochistlán. Por lo que se vieron en grandes aprietos los españoles. Don Cristóbal de Oñate envió gentes s Xuchipilla donde parecen que todos los naturales se habían dado cita para presentar una resistencia formidable habiéndose empeñado en el Mixtón (Cerro, parte de la cordillera de Morones é inmediata y al poniente de Apozol), sierra bravía i difícil de escalar. Los indios en son de guerra no quisieron oír razones (unos religiosos franciscanos entre los que se encontraba el V.P.Fray Antonio de Segovia, eran los intermediarios para apaciguar el alzamiento de los indios) y solo respondieron con lluvias de flechas, trabándose reñidos combates haciendo muy dura la situación de los españoles” (DIVULGACION HISTORIACA”, Volumen IV, número IO, México, 15 de Agosto de 1943).
Alarmado el Gobierno de la Colonia, por medio del gobernador don Cristóbal de Oñate “mando al capitán Miguel de Ibarra a batir a loa alzados, con las pocas fuerzas de que disponía, 40 españoles de a caballo y otros cuantos infantes y algunos miles de indios aliados de los señoríos de Tlaljemulco y Tonalá, saliendo de Guadalajara con rumbo a Juchipila. A su paso encontró Ibarra todas las poblaciones (de indios) abandonadas, porque sus moradores se habían reconcentrado al Cerro del Mixtón, lugar inaccesible en cuya cima había (la hay) una meseta a la cual no se podía llegar tan fácilmente” (Dávila Garibi, Tema I. Pág. 314).
Cuando esto sucedía por el hoy estado de Jalisco, por el sur de Zacatecas pasaba otro tanto pues los indios desde las inmediaciones de Villanueva como Tenango, Zapoqui, Meca tabasco, Huiscolco, Jalpa, Apozol, Juchipila y otros mas de la sierra de Morones y Tlachichila





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La, se habían también reconcentrado en el Mixtón para aprestarse a la defensa dejando sus lugares de origen solo a las mujeres que alimentaba crios, a los ancianos y a los niños, porque los que estaban en condiciones de hacerlo, siguieron a los suyos a la cima del Mixtón en cuyos bastiones prepararon los alimentos de los defensores. Menuda tarea debió ser esta por razón de que allí se congregaron por millares los naturales ya que a la común defensa ocurrieron desde Talatenango y Colotlan. Al mismo tiempo se hacia otro tanto en las inmediaciones de Nochistlan, en el Cerro del Peñol, donde también se encontraban por millares los naturales de los naturales que de los contornos se habían congregado para resistir el poderoso empuje de los blancos como ya se lo esperaban.
El día 9 de abril de 1541 llegaron los españoles al formidable cerro el Mixtón y una de sus primeras acciones fue enviar a los insurrectos naturales ofertas de paz, con promesas de algunas regalías o privilegios pero también, la amenaza de su total exterminio si persistían en su estado de franca rebeldía; pero como estos se negaron a entraren arreglos, al día siguiente que fue Domingo de Ramos, arremetieron los naturales a los españoles y sus aliados con tal furia, que de inmediato murieron 10 de los blancos, que dejando otros muchos heridos y el resto de la gente de Ibarra, derrotada por completo. No pudo menos don Miguel que ordenar a los suyos que dejaran el campo a fin de evitar fracaso tan ruidosa como este para al hacerlo y darse cuenta los valientes vencedores que coronaban los altos cestones de la fortaleza.
Alarmado en grado sumo don Cristóbal de Oñate por la tremenda derrota de los suyos y temerosos de que de un momento a otro se echaron los indios sobre la naciente ciudad de Guadalajara, dio parte al Virrey don Antonio de Mendoza quien a toda prisa manda al adelantado y temible don Pedro de Alvarado, el famoso “Tonathiu”, causante de la matanza de los indios mexicanos que motivó los acontecimientos de la “Noche Triste” en la antigua Tenochtitlan y el que se encontraba en el Puerto de Navidad (hoy Barra) donde con sus barcos que estaban en Manzanillo se disponía a marchar para el Mar del Sur, que se regresara de inmediato con la gente que era a su mando por ser necesarios sus servicios en la rebelión del Cerro de Mixtón.
Al recibir Alvarado parte de lo ocurrido y con él, la demanda de auxilio, se apresuró sin perdida de tiempo para acudir al llamado que se le hacia por conducto de don Diego de Ibarra y desde luego, se apresuró a iniciar la marcha llegando a Guadalajara el 13 de junio de 1541.Como lo debemos de suponer, el tiempo transcurrido hasta la llegada de Alvarado fue aprovechado por los naturales para mas activar la rebelión que a manera de fuego se extendía por todas partes, aumentando la concentración de nuevos contingentes que acudían al Cerro del Mixton de todos los contornos (se cuenta por tradición que desde el Valle de Jerez núcleos de indios de otras tribus para dar su ayuda en la lucha contra los blancos, pero sin poder asegurarse por carecer de documentos que así lo cerifiquen. El autor de estos APUNTES así lo oyó contar a principios del siglo actual a varios ancianos respetables por su edad).
El rubio “Tonathiu”, el orgulloso, déspota y arbitrario Pedro de Alvarado, estuvo algunos días en Guadalajara ocupado en organizar su gente y con ella salió por fin el 24 de junio (1541) pero con dirección a Nochistlan que era el primer bastión de la defensa indígena que pensaba atacar, acompañado de don Diego de Ibarra que le servia como consejero. De antemano cercano a Nochistlan, se encontraba una formidable fortificación levantada por los indios y a la que proponían atacar primero con objeto de evitar que se unieran los dos grandes grupos de sublevados ya que estos, los del Peñol, formaban un conjunto de poco mas de diez mil. Con estos se empeñó el primer ataque y el cual se prolongó por varios días peleándose con tal furia que no pocas veces se mezclaban unos con otros luchando cuerpo a cuerpo después de haber roto las lanzas los hispanos y las macanas y flechas los naturales.
Los muertos caían por centenares y los ayes del dolor se confundían con los alaridos salvajes de los indios y las imprecaciones y los gritos al Apóstol Santiago que daban los españoles llamándole en su auxilio, pero el resultado fue, que el orgulloso Alvarado sufrió un fuerte descalabro destrozando Guadalajara a donde le siguieron los naturales hostilizando con mas bríos. ¡Buen escarmiento había llevado el autor de la terrible matanza de los nobles mexicanos en la antigua Tenochtitlan!
No era el tenaz Alvarado amilanara con este inesperado fracaso y acicateado por el orgullo que siempre le dominaba, ahora se dedica con todo empeño a organizar una segunda expedición para la que procura reponer las bajas que se le hicieron en El Peñol y deja en Guadalajara a los heridos y golpeados para sus cura.










































(Tenamachtle) quien depuse de oír el requerimiento publicó al comendador con entereza indomable, con orgullo, con esas expresiones que revelan el sentimiento de justicia ultrajada. “Yo también os requiero que en paz os volváis a Castilla, pues nosotras estamos en nuestras tierras, y de no hacerlo, sabed que así como cuando fuimos contra vosotros a Guadalajara nos vencisteis ahora que nos acometéis seréis desbaratados”. “Insiste Ibarra en sus requerimientos, y el Tenamaxtle se irritó “Debéis de estar locos, sin mas que vuestro querer venís a que nos matemos: Nosotros por fuerza nos exponemos a la defensa de nuestras tierras pero a vosotros “Quien os ha llamado? Y tras estas palabras llovieron piedras y flechas como un desprecio a la vida y un reto de sus adversarios, asegurando que no bajaron a tratar la paz sino a que no les cortasen los túneles que comunicaban al poblado. Siguieron las suplicas de paz aun hasta por los propios misioneros, pero todo en vano, la consigna heroica de: ¡HASTA RU MUERTE A LA MIA! Se había consolidado en el corazón de nuestros indios que mejor amaban la muerte, que seguir soportando el yugo hispano. Después de requerimientos inútiles se inicia el combate pero con tanto brío y con enardecido patriotismo que asientan los historiadores que “Ninguna tribu, había defendido sus tierras con tanto ardor”. El sitio 15 días y quizá la victoria hubiera sido para nuestros caxcanes no de hubiera desarrollado el siguiente hecho: la Srita. Quiriarte dice lo siguiente: “No todos los sitiados, sin embargo, se hallaban firmes en la heroica decisión: PETACATL, cacique de Shalpa (Jalpa), bautizado con el nombre de “don Francisco”, a quien ya vimos manifestar temor ante el requerimiento de Ibarra, se acobardó ahora en lo absoluto, y decidió cometer un acto de infame traición que debe envilecer su memoria de ruin caciquillo”. El Historiador D. Elías Amador, como un cacique de Nochistlan que fue quien le dio al entrada a Ibarra a las fortificaciones, sin embargo, López Portillo nos dice: “Cuando la víspera del asalto Miguel Ibarra examinaba, ya bien entrada la tarde, la topografía del Peñol, del lado de don de estaba la artillería, se acercó a el un indio que, escondiéndose de la vista de los españoles y caxcanes, le pidió que fuera, solo en el acto, al sector en que Oñate estaba encargado pues Petacatl (de Jalpa) lo quería ver. Miguel Ibarra, con audacia española, acudió a la cita, y encontró allí al cacique, que al verlo se puso a llorar de miedo. Ibarra compasivo y desdeñoso exclamó “¿Cómo de Francisco! ¿andáis en esto? ¿Por qué no os vahéis bajado, pues el Virreyes ha perdonado? ¡Yo ya no ayo remedio y se que os han de acabar a todos y destruir!” “Señor amo, contestó el vil, yo no tengo la culpa, sino D. Diego (Tenamaxtli) el cacique zacatecano, que la ha contradicho, y porque soy el bando español me han querido todos matar, con que, estos me tienen oprimido, a los españoles allá; y sobre todo esta hay mucha hambre y sed, porque se ha agotado la fuente y se ha secado, permitiéndolo Dios por nuestras maldades. No se que hacerme, y se que mañana acometen los españoles el Peñol, le han de ganar, porque no hay agua, ni que comer, ni fuerzas, ni quien pueda defender la entrada. ¡Amo y Señor mío, a ti me encomiendo!. “Miguel de Ibarra lo escuchaba compasivo, desdeñoso e interesado de interés egoísta. A su hacienda no convenía que fueran aniquilados los indios de sus repartimientos. Y replicó ¿Qué queréis que haga por ti? Dímelo, que y por ti pondré la vida”. “Señor, por este callejón hay salida. Yo me he de huir y es fuerza pasar por tu puesto con toda mi gente, mujer e hijos. ¡Por amor a Dios no me descubras!. La traición se había consumado, la cobardía, el temor, y amor a la vida se habían cita para causar una terrible derrota a nuestros indios, que aun vencidos no doblaban la rodilla para pedir perdón. El Padre Tello nos dice: “Luego comenzaron a salir con don Francisco mas de dos mil indios con sus hijos y mujeres y preguntole Miguel Ibarra: “¿Hay mas? A lo cual respondió: “Señor, los que son de mi bando y parcialidad están ya fuera; halla que dan otros tantos, paguen, pues se han hecho del bando de cacique que don Diego; “y luego cerraron el callejón como sino hubieran salido, y Miguel de Ibarra lo sacó con los soldados hasta media legua, y les dijo que se fueran”. A la mañana siguiente que se conoció la traición “hubo un gran murmullo en el Peñol”. “La ira de los aguerridos caxcanes fue inmensa, sin embargo no les arredró, y levantaron albarradas con tanta rapidez, que hasta los mismos españoles se quedaban asombrados”. “La artillería hacia estrago, la sangre corría tiñendo los campos cubiertos de nopales, y el grito alentador de: “¡Ea, leones de castilla; a ellos Santiago! Que lanzaban los españoles, se confundían con las ayes de dolor que salían de los pechos hispanos, al ser atravesados por las flechas caxcanes. Las fuerzas del Virrey ocuparon las posiciones caxcanas y el Pabellón de Castilla se irguió en la Cumbre del Peñol como un símbolo de victoria, y nuestros indios se despeñaban desde lo mas alto, antes que entregarse a los verdugos. Los que quedaron cautivos, fueron entregados por orden del Virrey a los tlaxcaltecas (que acompañaban a los españoles) y tarascos (indios auxiliares), que según dicen los historiadores: “todos los prisioneros de catorce arriba se entregaron a Francisco Maldonado, Oidor de la Audiencia Real de México para que se hiciesen esclavos y se repartiesen entre los de a caballo y de pie, hayaronse esclavos mil setecientos, porque los restantes eran niños pequeños, y no se permitió hacer porque eran menores de catorce años; y de los viejos se hizo justicia porque no permanecieron en su rebelión”. “así fue como los caxcanes se cubrieron de luto, pero se levantaron orgullosos con el estoicismo de una raza fuerte, de una raza de bronce, de una raza altiva y fiera. “De su bravo jefe, el valiente Tenamaxtli asienta a la señorita Quiriarte en su M.H.N. lo siguiente: “Su bravo capitán luchó hasta el final y cayó prisionero. No lo mataron, pues se juzgó que teniéndolo en su poder los españoles podrían lograr que la multitud de gente que se hacia acogido al casi inexpugnable cerro del Mixton, pudieron rendirse por su consejo, o bien que por verle cautivo, los otros desmayarían en la defensa. La suerte dispuso otra cosa. Tenamaxtle no tenía que ser jamás esclavo. Los mismos suyos de Apozol, habían de librarlo. “y el historiador López Portillo dice: “Tenamaxtle, de quien ya no vuelve hacerse mención en las relaciones, parece haberse encaramado en el inaccesible Nayar donde acabó pobre; pero libre”.
De lo dicho se deduce que los valientes indios caxcanes de Apozol libertaron a su jefe Tenamaxtle, pero por desgracia, no se sabe como lo hicieron y en las circunstancias en las que se verificó este suceso. ¡Que lastima que el cacique don Francisco echara un borrón de lodo y de ignominia en las futuras páginas de la Historia de Jalpa!
No podía ser mas que comprometida la situación de don Diego de Ibarra puesto que el fracaso del valiente pero cruel don Pedro de Alvarado solo sirvió para mas alentar a los indios en su rebeldía que tanto por el Cañón de Juchipila como en la de Tlaltenango y lugares adyacentes, abandonaban sus hogares para remontarse a las serranías atentos al llamado del valiente Trenamaxtli, el intrépido jefe de las tribus caxcanas y Zacatecas. En su alarmante estado de agitación por ambas partes se pasaron los meses de julio, agosto y parte de septiembre pero cuando ya estaba para tocar su fin, el dia 28 se presentaron en las goteras de la incipiente ciudad de Guadalajara (recientemente cambiado del lugar inmediato a Nochistlan, donde en un principio se le fundó), 60,000 caxcanes al mando de don Diego Tenamaxtli, el zacateco y de su segundo, don Francisco, el cacique de Nochistlan. Atacaron la ciudad con visaría pero al dia siguiente, 29 de septiembre, y cuando ya casi tenían a la atribulada ciudad en sus manos, sorpresivamente la abandonaron dejando a no pocos prisioneros a los que Ibarra (don Diego), hizo morir de una manera cruel e inhumana.