lunes, 10 de enero de 2011

TODO SOBRE LA HISTORICA RUTA.

Conferencia en la Casa de Cantera, por iniciativa del INAH de Zacatecas, con motivo del Bicentenario de la Independencia. 10/VI/10.
Rebelión de los indígenas de Apozol y Juchipila, cuando supieron que Don Miguel Hidalgo entró a Guadalajara.
Sobre este tema de la Independencia de México, y de otros muchos, se han abordado a través del tiempo tantas y tan diferentes apreciaciones, que en algunos de los casos, influye mucho el regionalismo, sobre todo, en hechos aparentemente secundarios pero que en conjunto, han formado la verdadera historia muy aparte de la oficialista.
Dice John H. Arnold, catedrático de una famosa Universidad de los E. U. “A veces la historia se construye sobre la notable base del rumor” .
Tenemos, por ejemplo, los sucesos acaecidos en la parte sur del Estado de Zacatecas, específicamente en los pueblos de Apozol y Juchipila, cuando los indígenas oprimidos por tanto tiempo, se enteraron del movimiento independentista encabezado por el Cura D. Miguel Hidalgo y Costilla y que este llegaba a la Ciudad de Guadalajara, de donde habían huído las autoridades civiles el 26 de noviembre de 1810 hacia la ciudad de La Paz, vieron la oportunidad de tomar la revancha sobre los que por poco más de dos Siglos y medio habían sido sus verdugos. Es bueno señalar que aunque habían desaparecido ya las encomiendas, el pago de tributos a las Cajas Reales a que eran sometidos, los mantenían con una deuda eterna que los obligaba a servir en las haciendas, que generalmente eran de españoles, a donde estaban asignados casi de por vida. Es obvio que al enterarse de la campaña que encabezaba el Cura Hidalgo la efervescencia insurgente corrió por todo el país como reguero de pólvora y no iba a ser menos esta región del cañón por lo que los naturales de Apozol y Juchipila consideraron que había llegado el momento de la venganza; afloraba en ellos tanto odio contenido por tantos años, y siempre, el administrador de rentas en todas partes es de los empleados públicos más aborrecidos, y sobre todo, el empleado que cobra directamente porque siempre se rodea de soberbia y prepotencia. En este caso, el responsable inmediato era un señor de nombre Antonio Basilio Ponce. Al venir la rebelión de los naturales, los de Apozol empiezan a invadir haciendas y tierras y sacan bienes y valores de la casa del administrador que era Don José Julián Jiménez de Muñana; y los de Juchipila vejan también su casa y haciendas porque este señor era muy rico ya que pertenecía a una familia acaudalada y con mucha influencia en la región, inclusive, dos de sus parientes de nombre Agustín y Clemente se dedicaron, además de la agricultura y la ganadería, al comercio siendo propietarios de sendas tiendas en Juchipila y Jalpa, y Agustín fue alcalde mayor en Juchipila durante catorce años. Estos señores Jiménez Muñana fueron hombres soberbios y abusivos que sostuvieron pleito de tierras con los naturales de Mezquituta y Moyahua y el llamado Clemente se perpetuó como Mayordomo de la Cofradía del Santísimo Sacramento de la feligresía de Juchipila por 23 años sin rendir cuentas, imagínense ustedes si los naturales de estos pueblos les tenían aversión. Estos señores, por sus influencias, y como ya habían reconocido el movimiento independentista consiguen de su Alteza Serenísima, título que ya le habían dado a D. Miguel Hidalgo en Guadalajara, un bando a su favor donde se pide a los indios que no hagan ningún daño a estas personas; y aquellos, como se dice vulgarmente, se pasaron por el arco del triunfo dicha orden y se meten a la casa del administrador, inclusive brincando las bardas y azoteas, buscando, sobre todo al empleado que se menciona al principio, y que por fortuna no estaba allí, con el objeto de saldar cuentas con él siendo el menos culpable. La influencia de estos señores Muñana era tanta, que el presidente de la Audiencia en Guadalajara había dado una orden semejante que al igual que la anterior, no obtuvo ningún resultado por lo que el caso trascendió hasta la Intendencia de Zacatecas que tenía a su cargo en forma interina el Conde de la Laguna, consumado independentista, quien nombró, a su vez, a un tal Antonio Ramírez como Juez comisionado para que hiciera efectiva las órdenes sin resultado alguno, porque los de Apozol no se presentaron al requerimiento y los de Juchipila lo oyeron pero no lo obedecieron.
En cuanto a la tendencia regionalista a que me refiero al principio, sobre todo en la ruta que tomó el Libertador rumbo a la Hacienda de Pabellón, Ags., después de la derrota del Puente de Calderón muchos aseguran que pasó por la Barranca de San Cristóbal, La Estanzuela, para llegar al Mezquital del Oro, Cuxpala, Moyahua, Juchipila, etc.; otros que por el Puente Grande, Tlacotlán, Ixtlahuacán, Cuquío, Yahualica, pero la más viable es la ruta por Ixtlahuacán, Juchipila, Jalpa, Calvillo por ser la más corta y ser un camino legendario; además, debió contar con un buen guía. Viene también el hecho de que algunos pueblos de la región se adjudican el honor de haber albergado a D. Miguel Hidalgo por una noche en su largo peregrinar; que si durmió aquí, que si durmió allá; a veces la hora y la fecha no coinciden por la jornada tan larga. Como forma ilustrativa, transcribo aquí sintetizada, una carta que escribió el juchipilense señor don Manuel Meza Zarza y que envió al historiador y periodista Vito Alessio Robles que a su vez publicó en la columna que escribía en un periódico en 1953 y que dice así:
“En el rancho llamado Caballería de San José de los Osotes, tres kilómetros al norte de Juchipila, existe el “Guamúchil del Cura”, un viejo árbol a cuyo pie ofició Misa el Cura Hidalgo a la mañana siguiente de haber pernoctado en el citado rancho”, continuando luego hacia Apozol y Jalpa, donde dicen también que allí durmió la noche del 18 al 19, por lo que hay una placa conmemorativa. Dice también el señor Meza Zarza que no quiso dormir en Juchipila, pero que si arengó al pueblo desde una modesta casa que ya no existe. Sin embargo, la versión anterior de que dijo Misa, desmerece en su credibilidad cuando se lee la respuesta número 11 de uno de los interrogatorios que se le hicieron al Padre de la Patria, donde manifestó que no había usado el púlpito a favor de la causa y que “ni había vuelto a celebrar misa por considerarse inhábil” dadas las acciones que había llevado a cabo desde que inició su movimiento. Y por lo que a nosotros toca, si el Sr. Cura Don Miguel Hidalgo y Costilla no durmió en nuestro pueblo, nos queda la satisfacción de que sí pasó por estas tierras nuestras que encierran tanta y tan variada historia en las diferentes etapas de nuestra vida nacional. Esto es todo señores, muchas gracias por haberme escuchado.

Jaime Quezada Sandoval